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ENFRENTANDO EL DESASTRE

UNA GUÍA PARA LA INTERVENCIÓN

PSICOSOCIAL

Preparado para Trabajadores en Salud Mental sin Fronteras

Por

John. H. Ehrenreich, Ph.D.

Agosto 1999

Traducido por Joseph O. Prewitt Diaz

Una Nota para Usar este Manual

?

psicosociales para ayudar a las personas a enfrentarse con los efectos emocionales de

desastres. Se otorga permiso para bajar de la computadora, revisar, resumir, traducir

y/o reproducir cualquier porción de este manual para uso consistente con este propósito,

pero no para venta o para usarse con propósitos comerciales. Por favor reconozca esta

fuente si la usa, en su totalidad o en parte. Por favor envíenos reproducciones de

cualquier traducción para que nosotros podamos hacerlas disponibles en situaciones

futuras de desastre. Comentarios para mejorar este manual e informes sobre su uso

también serán muy apreciados. Envíe comentarios y copias de traducciones a: John

Ehrenreich, SUNY (Old Westbury), Box 210, Old Westbury, NY 11568, U.S.A. o

jehrenreich@hotmail.com.

John H. Ehrenreich, 1999. Este manual es una guía para las intervenciones

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CONTENIDO

Introducción y Visión General 3

Capítulo 1. Consecuencias de Salud Mental del Desastre 8

Una Visión General de las Consecuencias Psicológicas del Desastre 8

Las Etapas de la Respuesta Psicológica al Desastre 12

Los Efectos del Desastre en Grupos Específicos de Población 21

Impactos Comunitarios y Sociales del Desastre 25

Capítulo II. Principios de la Intervención Ps icosocial Después de un Desastre 28

Las Intervenciónes Deberán Coincidir con la Fase del Desastre 28

Asuma que las Respuestas Emocionales al Desastre son Normales 31

La Estabilidad y la Seguridad Material Sustentan la Estabilidad Emocional 33

Integre la Asistencia Psicosocial con un Programa de Asistencia General 34

Las Intervenciones Deben tomar en cuenta la Cultura de las Personas 35

Las Intervenciones Directas tienen una Lógica Implícita 36

Los Niños Tienen Necesidades Especia les 40

Los Trabajadores de Rescate y Asistencia Tienen Necesidades Especiales 41

Capítulo III. Técnicas de Intervención Psicosocial 45

Evaluación y Encontrar Casos 45

Ejercicios de Deactivación de Estrés de Incidentes Críticos 47

Intervención en Crisis 52

Técnicas de Reducción de Estrés 55

Ejercicios de Deactivación 57

Técnicas Expresivas 59

Apéndice A: Instrumentos de Evaluación 63

Cuestionario de Auto-Evaluación 63

Listado de Síntomas Pediátricos 66

Cuestionario de “Extenuación Personal” de Voluntarios 72

Apéndice B: Escritos de Relajación 74

Apéndice C: Panfletos y Volantes 77

Los Niños y los Desastres 78

Enfrentando el Desastre 80

Enfrentando el Desastre: Una Guía para Voluntarios 82

Apéndice D: Otros Recursos 84

3

Introducción y Visión General

Las personas alrededor de todo el mundo conocen la destrucción producida por el clima,

la devastación de un desastre geológico, el estrago de accidentes industriales y de

transporte. Muchos también conocen la miseria del terrorismo y la guerra. En el último

cuarto de siglo, más de 150 millones de personas al año han sido seriamente afectadas por

un desastre.

Los efectos físicos de un desastre son generalmente obvios. Decenas o cientos o miles de

personas pierden la vida. Los sobrevivientes sufren dolor e incapacidad. Hogares,

lugares de trabajo equipos son dañados o destruidos. Los efectos emocionales a corto

plazo de un desastre – miedo, ansiedad aguda, sentimientos de entumecimiento

emocional y tristeza – también pueden ser obvios. Para muchas víctimas, estos efectos

desvanecen con el tiempo. Pero para muchos otros, pueden haber efectos emocionales a

largo plazo, tanto obvios como discretos.

Algunos de los efectos emocionales son respuestas directas al trauma del desastre. Otros

efectos son respuestas a largo plazo de los efectos interpersonales, sociales y económicos

del desastre. En cua lquier caso, en la ausencia de tratamiento, casi el cincuenta por

ciento o más de las víctimas de un desastre pueden desarrollar depresión duradera,

ansiedad penetrante, desorden de estrés post-traumático u otras perturbaciones

emocionales.

emocionales causan sufrimiento, incapacidad duradera y pérdida de ingresos.

Incluso más que los efectos físicos de los desastres, los efectos

No hay una receta única, aplicable universalmente para responder a los desastres. Los

desastres vienen de muchas formas. Algunos, como los terremotos, huracanes y oleadas,

son naturales; otros, como las guerras y los ataques terroristas, son causados por

humanos. Algunos, como una violación o un incendio en un hogar, afectan solamente a

una personas o a una familia; otros, como una bomba o un tornado, pueden afectar a

cientos de personas o, como un terremoto o una guerra, pueden afectar comunidades y

naciones enteras. Algunos, como los asaltos personales o la limpieza étnica, son

infligidos intencionalmente a sus víctimas; otros, como los choques de aviones o

accidentes industriales, a través del resultado de error humano o tecnológico, no son

intencionados. Los desastres pueden durar poco, aunque sean devastadores, o, como es el

caso de la hambruna y la guerra, pueden durar por años.

Tal vez la mayor fuente de variabilidad, tanto en los efectos de desastres y en las

respuestas más apropiadas, surge de diferencias entre los países y culturas en donde

ocurre el desastre. Hay dos componentes mayores de esta variabilidad.

Primero, el nivel y patrones de desarrollo económico varían de país en país. Los países

ricos se enfrentan a desastres con recursos humanos y riquezas materiales, una

infraestructura de salud médica y mental bien desarrollada, y un sistema eficiente de

transporte y comunicación. Mientras estos no son protección en contra de efectos

directos del desastre, facilitan en gran medida las respuestas al desastre. En contraste, a

los países pobres les faltan estos recursos.

4

Segundo, muchas características de países pobres hacen a sus personas más vulnerables a

los efectos de un desastre. Los hogares abajo del estándar son destruidos más fácilmente

por los fuertes vientos de huracanes y ciclones. Las viviendas de los pobres, agrupadas

en planicies de inundación y laderas inestables de las montañas, son especialmente

vulnerables a las inundaciones. La deforestación desestabiliza las laderas de las

montañas y contribuye a la devastación de las inundaciones. La malnutrición crónica y el

estatus de salud pobre reducen la resistencia a enfermedades infecciosas en albergues y

campos de refugiados. Las burocracias gubernamentales ineficientes, con poco personal

y sin preparación hacen un mal manejo de los esfuerzos de asistencia.

Por estas razones, aunque los desastres no tienen más probabilidad de azotar a países

pobres que a ricos, los países pobres del mundo comparten la carga abrumadora de las

consecuencias humanas del desastre. África y Europa tienen como la mismo población

total. Pero de 1992 a 1996, en los países relativamente ricos de Europa, un promedio de

2352 personas por año son asesinadas y 54,820 fueron dejados sin hogar por desastres.

Durante el mismo período, en los países más pobres de África, 7595 fueron asesinadas y

555, 858 fueron dejadas sin hogares. En este manual, no asumiremos que están

disponibles extensos recursos pre existentes. A medida que estén disponibles, la tarea de

respuesta se simplifica y se hace más fácil, pero aplican los mismos principios implícitos

de respuesta a desastres, en todos lados del mundo.

Las variaciones culturales de un país a otro o incluso dentro de un país dado también

pueden alterar el curso y las consecuencias de desastres. Ciertamente son importantes

para planificar respuestas a desastres. Las comunidades en áreas donde regularmente

azotan desastres (por ejemplo, las aldeas en planicies de inundación o en áreas

frecuentemente azotadas por huracanes) frecuentemente evolucionan maneras

tradicionales de entender y responder a desastres. Los patrones de estructura familiar en

una comunidad y las divisiones sociales a lo largo de líneas de clase, étnicas, religiosas o

raciales, pueden afectar patrones de ayuda mutua (o de recriminación mutua). Grupos

culturales diferente tienen varias creencias sobre la muerte y las lesiones y sobre la salud

y la salud mental y pueden responder en maneras inesperadas a profesionales extranjeros

de salud médica y mental. Las relaciones antagónicas entre las comunidades locales y las

autoridades centrales pueden afectar las maneras en las que las advertencias extranjeras

de un desastre inminente y los ofrecimientos extranjeros de asistencia son

experimentados.

Sería tanto imposible como inapropiado dar sugerencias de cómo responder a cualquier

posible variación de éstas. La habilidad para comprometer a las comunidades en un

proceso de aprendizaje mutuo, para permitir a las personas definir sus propias

necesidades y de respetar las creencias y tradiciones locales son tan esenciales como las

habilidades específicas de salud mental. Afortunadamente,

en la planificación de intervenciones parecen ampliamente aplicables y, con imaginación

y sensitividad, pueden adaptarse para usarse en una gran variedad de situaciones.

los principios involucrados

5

Los desastres afectan no sólo a individuos, sino pueden romper la tela de la vida social en

comunidades grandes, incluso en países enteros. Amenazan los lazos que unen a las

personas unas a otras y a un sentido de comunidad. Debido a que tanto los desastres

como las respuestas a desastres afectan a estratos sociales diferentes de diferente manera,

pueden exacerbar las tensiones sociales (o, por el contrario, pueden temporalmente, al

menos, unir a las comunidades).

Debido a que los desastres afectan comunidades y sociedades, debido a que afectan a

países diferentes y a culturas diferentes de diferente manera, y debido a que muchos de

los efectos psicológicos de los desastres son creados o afectados por efectos directos

sociales y económicos de un desastre, conceptualizaremos tanto los efectos del desastre y

las respuestas apropiadas a un desastre no como puramente psicológicos ni como

puramente sociales / económicos, sino como

* * * *

Este manual discute intervenciones psicosociales cuyo objetivo es mitigar los efectos

emocionales de los desastres. Su uso es intencionado para los trabajadores de salud

mental (siquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y otros consejeros), para los

trabajadores de cuidado médico primario (doctores, enfermeras y otros proveedores de

salud de la comunidad), para los voluntarios en desastres, para los maestros, líderes

religiosos y líderes de la comunidad, y para oficiales gubernamentales y de

organizaciones preocupadas con la respuesta a desastres. Puede servir como una guía de

campo o puede ser utilizada como una base para programas de entrenamiento cortos o

extensos sobre cómo responder a los efectos psicosociales de desastres.

El Capítulo I de este manual discute los

incluyendo las varias etapas de respuestas a desastres y las respuestas de grupos

particulares tales como niños. El Capítulo II se enfoca en los amplios

psicosociales.efectos de desastres en la salud mental,principios

implícitos de un amplio rango de intervenciones psicosociales. El Capítulo III describe

varias

han sido de ayuda en una variedad de situaciones. Los Apéndices al final del manual

incluyen una variedad de

técnicas específicas para responder a los efectos de salud mental de desastres quemateriales que pueden ser útiles e información en recursos

adicionales.

Para poder mantener este manual en un tamaño manejable, tuve que tomar ciertas

decisiones:

1. A través del manual, el enfoque es en intervenciones a corto plazo cuyo objetivo

es reducir angustia, mejorar el funcionamiento adaptivo de cara a las demandas

prácticas y emocionales creadas por el desastre, y en la prevención de una

discapacidad a largo plazo. Las intervenciones descritas pueden llevarse a cabo

no sólo por trabajadores de salud mental, sino con entrenamientos cortos por

maestros, curas, trabajadores sociales, enfermeras y otros trabajadores de salud.

El manual no aborda el tratamiento intensivo de un desorden de estrés posttraumático,

depresión y otras consecuencias emocionales a largo plazo

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establecidas debido a un desastre, que requiere un entrenamiento y/o una

organización de servicios de salud mental más extensos.

2. El término “desastre” puede ser interpretado muy ampliamente para incluir una

gran variedad de incidentes. En un extremo están los incidentes que afectan a una

sola persona (por ejemplo, un asalto personal, un accidente de carro). En el otro

extremo están las calamidades masivas que afectan a millones de personas a lo

largo de un período de muchos años (por ejemplo, el genocidio en Rwanda, los

huracanes e inundaciones en 1999 en Centroamérica). Este manual se enfoca más

directamente en la parte media de este rango, en lo que podría llamarse un

desastre “típico”: desastres que afectan al menos a unas pocas docenas de

personas (por ejemplo, un accidente de bus que mata o lesiona a docenas de

personas; un incendio en apartamentos dejando a varias personas desamparadas)

hasta desastres que realmente son muy calamitosos peor que representan un

episodio único de desastre (por ejemplo, un terremoto matando a decenas de miles

de personas, una explosión en una planta química matando y lesionando a miles).

Las observaciones y las técnicas en este manual aplican directamente a este “nivel

medio” de desastres, aunque muchos de ellos pueden aplicarse, con modificación,

tanto a traumas individuales como a desastres humanitarios complejos.

3. Debido a que este manual tiene como intención ser una guía práctica, se listan

recursos adicionales en los apéndices en lugar de un grupo comprensivo de

referencias. Estos contienen una cantidad de riqueza de información adicional así

como listados de referencia cualquiera que desea profundizar en temas

particulares.

4. Utilizo varios términos para indicar a las personas directa e indirectamente

afectadas por el desastre y respondiendo al desastre. Aquellos quienes proveen

servicios de rescate, cuidado médico post desastre y una amplia variedad de

servicios de asistencia y reconstrucción (incluyendo manejar albergues y campos

de refugiados, distribuir comida, arreglar las comunicaciones de seres queridos,

ayudar en planes de reconstrucción y muchos, muchos otros servicios) los llamaré

“voluntarios” sin importar sus papeles específicos. Más tarde en el manual,

sugeriré que las personas que proveen servicios psicosociales (es decir, las

personas a las cuales se les dirige este manual) deberán llamarse “trabajadores de

servicio humano”, “consejeros comunitarios” o algún otro término que no

implique que las respuestas emocionales a los desastres representan enfermedades

mentales. Frecuentemente utilizaré el término “consejeros en desastres” como

una etiqueta para este grupo de personas, sin importar su especialización

profesional (o falta de ella) o sus papeles precisos al proveer asistencia

psicosocial. Cuando discuto intervenciones para asistir a sobrevivientes, me

referiré a los receptores de los servicios como “clientes”.

A través del manual, he utilizado los términos “víctima” y “sobreviviente”

indistintamente para indicar individuos cuyas vidas han sido devastadas por el desastre.

A pesar de mi uso descuidado de los dos términos, es bueno recordar la distinción hecha

pro Lourdes Ladrido-Ignacio y Antonio P. Perlas, quienes jugaron un papel central en la

respuesta a una serie de terremotos, tifones y erupciones volcánicas en las Filipinas a

principios de los 1990’s, que sirve como el tema implícito de este manual:

7

El tema más básico en la intervención psicosocial después de los desastres es

transformar a aquellos afectados de víctimas a sobrevivientes. Lo que diferencia

a una víctima de un sobreviviente es que el primero se siente [sic]sujeto a una

situación en la que no tiene control sobre su ambiente o sobre sí mismo, mientras

un sobreviviente ha recobrado un sentido de control y es capaz de cumplir con las

demandas de cualquier dificultad que lo confronta. Una víctima es pasiva y

dependiente de otras; un sobreviviente no- es capaz de tomar un papel activo en

los esfuerzos para ayudar a su comunidad y a sí mismo para recuperarse del

desastre.

8

Capítulo I:

Consecuencias de Salud Mental del Desastre

U

NA VISIÓN GENERAL DE LAS CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DEL DESASTRE

El jueves, 5 de marzo, 1987, ocurrieron dos terremotos en Ecuador, como a 85

kilómetros de la ciudad capital, Quito. Fuertes lluvias en las semanas anteriores habían

suavizado la tierra en el área circundante y el terremoto causó deslizamientos masivos

de tierra en las laderas de las montañas. Los escombros hicieron presas en los ríos,

causando inundaciones repentinas y destruyendo aldeas a lo largo de las riberas y

contaminando el suministro de agua a través de la región. La carretera principal

uniendo la región con el resto de Ecuador, así como los caminos secundarios, fueron

destruidos. Los oleoductos que unen los principales campos de petróleo del país con los

puertos fueron cerrados, cortando el ingreso de petróleo de la nación un 50%. Miles de

personas quedaron sin trabajo. Los ríos, fuente primaria de agua, transporte y

alimentación y la tierra agrícola, la fuente de manutención de miles de personas, se

tornó inutilizable. Más de 70,000 hogares, así como escuelas, hospitales y edificios

públicos quedaron nivelados. Murieron mil personas y otras cinco mil quedaron sin

hogar.

* * *

En la noche del 23 de diciembre, 1984, la ciudad de Bhopal al centro de la India fue

cubierta con una nube de metil isocianato, un gas venenoso que se había derramado de

un tanque en la fábrica de Union Carbide India Ltd. Alrededor de media noche, las

personas viento abajo de la fábrica se despertaron con sentimientos de sofoque,

irritación intensa y vómitos. El pánico cundió. Las personas corrían desesperadamente

para escapar del gas. Muchos murieron en el lugar; otros cayeron mientras corrían

escapando. Incluso otros llegaron a un lugar seguro sólo después de horas de correr.

Alrededor de 300,000 personas fueron expuestas al gas asesino. Como 2500 murieron.

(Los breves recuentos de los desastres en Ecuador y Bhopal son extraídos de los

artículos de L.K. Comfort y por R.S. Murthy en el Revista Internacional de Salud

Mental, 1990)

* * *

Imagínese a usted y a su familia como víctimas de un desastre: un terremoto, un tornado,

una inundación, un choque de avión en su comunidad, la amenaza de una fundición en

una planta nuclear cercana, un ataque terrorista. ¿Qué pasa a aquellos que pasan por un

desastre?

Casi instantáneamente, en respuesta a lo visto y a lo oído en el evento en sí, nuestro

corazón palpita fuertemente, nuestra boca se seca, nuestros músculos se tensan, nuestros

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nervios se alertan, sentimos una ansiedad intensa o miedo o terror. Si ha habido poca o

ninguna advertencia, puede que no entendamos lo que nos está pasando. Dominan el

shock, un sentido de irrealidad y el miedo. Mucho después del evento, lo visto, lo oído,

lo olido y los sentimientos del evento persisten como imágenes indelebles en nuestra

memoria.

A medida que nuestro shock y terror se disipan, aparecen los efectos a largo plazo. El

desastre es un reto a nuestras asunciones y creencias básicas. La mayoría de nosotros, la

mayor parte del tiempo, creemos que nuestro mundo personal es predecible, benevolente

y significativo. Asumimos que podemos confiar en nosotros mismos y en otras personas

y que podemos enfrentarnos a la adversidad.

El desastre destruye esas creencias. Nos volvemos conscientes de nuestra vulnerabilidad.

Nos sentimos impotentes y desesperanzados. Nos desesperanzamos en nuestra

inhabilidad para tomar decisiones y para actuar de maneras que podrían hacer alguna

diferencia a nuestras familias y a nosotros mismos.

Inmediatamente después del desastre, nos apesaramos por la muerte de seres queridos y

nos maravillamos de nuestra propia sobrevivencia. También nos apesaramos por nuestro

hogar, por cosas personales atesoradas, por documentos perdidos, por vecindarios

familiares perdidos. Si el desastre ha interrumpido las actividades de subsistencia

tradicional de la comunidad o la comunidad en sí, podemos sentir sentimientos intensos

de pérdida unidos a nuestra identidad cultural y social también. La pérdida de nuestro

mundo personal, de un sentido de seguridad, de la creencia en nosotros mismos, en la

confiabilidad de otros o incluso en la benevolencia de Dios no son sólo pensamientos;

desatan sentimientos profundos de pérdida y tristeza.

En los días y semanas después del desastre, podemos experimentar una amplia variedad

de perturbaciones emocionales. Para algunos, dominan la tristeza crónica, la depresión,

la ansiedad o la culpa. Para otros, prevalecen la dificultad para controlar el enojo, la

sospecha, la irritabilidad y la hostilidad. Otros evitan o se retraen de otras personas. Para

muchos, el sueño es interrumpido por pesadillas, las horas despiertas por memorias

recurrentes en las que se sienten como si el desastre está sucediendo una vez más. No

pocos comienzan a abusar de drogas o alcohol.

Hay muchas variaciones culturales en los patrones precisos en las que aparecen los

síntomas relacionados con el desastre, pero informes de países tan diversos como China,

Japón, Sri Lanka, México, Colombia, Armenia, Sur África, las Filipinas, Fiji, Inglaterra,

Australia y los Estados Unidos, entre otros, muestran que las respuestas emocionales al

desastre son ampliamente similares en todos lados del mundo.

Traumatización Secundaria: No sólo los que experimentan directamente el desastre (las

víctimas “primarias”) sienten sus efectos emocionales. Las “víctimas secundarias” – las

familias de aquellos directamente afectados, los testigos y observadores, y los voluntarios

que buscan rescatar a las víctimas primarias, también pueden experimentar efectos

emocionales serios. Los voluntarios de salud médica y mental y los oficiales de

10

asistencia que subsecuentemente trabajan con víctimas primarias y secundarias están

constantemente expuestos a efectos físicos y emocionales del desastre en otros y pueden

ser víctimas ellos mismos de “traumatización vicaria o indirecta”.

El “Segundo Desastre”: La fuente principal de trauma emocional es, por supuesto, el

desastre en sí. Pero las fuentes de traumatización no terminan cuando el desastre termina

(en un sentido literal) y cuando las víctimas han sido rescatadas. Después del desastre

viene el “segundo desastre”— los efectos de la respuesta al desastre.

La rápida afluencia de ayudantes con buenas intenciones, que deben ser alimentados y

albergados, aumenta la confusión y la competencia de los escasos recursos. En algunas

instancias, personas pobres de fuera del área del desastre han llegado a un área de

desastre buscando su propia parte de la comida y de los suministros que agencias de

asistencia están proveyendo para víctimas del desastre. Esto incrementan el peso en los

voluntarios en desastre y en la comunidad ya azotada.

Aquellos forzados a tomar refugio en un albergue por períodos cortos o largos de tiempo

son forzados a confrontarse con las consecuencias del desastre de una manera progresiva

e inexorable. A las pérdidas personales y materiales, ahora agregamos pérdida de

privacidad, pérdida de comunidad, pérdida de independencia, pérdida de familiaridad con

el ambiente y pérdida de la certeza con respecto al futuro. Los papeles familiares y los

papeles del trabajo ordinario son interrumpidos. La pobre sanitización, albergues

inadecuados, agua y comida contaminadas pueden producir epidemias, con extensas

enfermedades y muerte resultante. En el albergue, los asaltos persona les y las

violaciones pueden poner en peligro a las mujeres, a los ancianos y a otras personas

vulnerables.

A medida que pasan las semanas y los meses, el enojo hacia lo lento de la reconstrucción

o a la corrupción que previene que lleguen suministros de asistencia a las víctimas

pueden sumarse a la aflicción. En algunas instancias, como Nicaragua después del

terremoto de 1972 o México después del terremoto de 1985, tal insatisfacción produjo

inquietud política generalizada.

Efectos Tardíos del Desastre: algunos efectos emocionales del desastre pueden no

aparecer hasta después de un retraso considerable. Para algunas víctimas, el alivio inicial

de haber sido rescatado y el optimismo inicial sobre los prospectos de la recuperación,

pueden producir una “etapa de luna de miel”. En un período de meses o incluso años,

esto puede dar lugar a una realización de que las pérdidas personales o materiales son

irreversibles. Los seres queridos que murieron no regresarán. Las rupturas en la familia

son permanentes. Los viejos trabajos no reaparecerán. Ha ocurrido una reducción a

largo plazo del estándar de vida. Pueden aparecer ahora la depresión y la ansiedad por

primera vez en algunas víctimas, y los índices de suicidio incrementan.

Otras víctimas del desastre parecen estar inicialmente “bien”. Sin embargo, esto puede

ser una ilusión. Para protegerse a sí mismos, pueden suprimir o inhibir el procesamiento

del impacto del desastre sobre ellos. Después de una demora (considerable a veces), los

11

estímulos asociados con el desastre pueden desatar memorias, sacando material

precisamente suprimido de regreso a la conciencia. Como resultado, las respuestas

psicológicas al desastre pueden aparecer “repentinamente”, meses o incluso años

después.

L

A FRECUENCIA DE EFECTOS PSICOLÓGICOS ADVERSOS DESPUÉS DE UN DESASTRE

A pesar de que las figuras precisas varían de situación en situación, se espera que hasta

un noventa por ciento o incluso más víctimas puedan exhibir al menos algunos efectos

psicológicos desfavorables en las horas inmediatamente después de un desastre. En la

mayoría de los casos, los síntomas subsidian gradualmente en las siguientes semanas.

Para doce semanas después del desastre, sin embargo, del veinte al cincuenta por ciento o

incluso más todavía pueden mostrar signos significativos de angustia. El número que

muestra síntomas generalmente continúa bajando, pero continúan apareciendo respuestas

tardías o respuestas a consecuencias subsiguientes.

las víctimas de desastres están relativamente libres de angustia hacia un año o dos del

evento, un cuarto o más de las víctimas todavía pueden mostrar síntomas significativos

incluso entonces y algunas víctimas que antes habían estado libres de síntomas pueden

mostrar angustia por primera vez un año o dos después del desastre

los desastres pueden ser especialmente tiempos difíciles para muchos sobrevivientes, con

una reaparición temporal pero inesperada de síntomas que se pensaban estaban seguros

en el pasado. Los informes de angustia emocional extendida diez años o más después de

desastres tales como la inundación de 1972 en Buffalo Creek (Estados Unidos) e

intermitente en campos de concentración Nazis, han sido bien substanciados.

La frecuencia de fuertes respuestas psicológicas, cognitivas y emocionales a desastres

indica que éstas son respuestas

“enfermedad mental” o de “debilidad moral”. Sin embargo, los síntomas experimentados

por muchas víctimas en los días y semanas después de un desastre son una fuente de

angustia significativa y pueden interferir con su habilidad para reconstruir sus vidas. Si

no se enfrentan y son resueltas relativamente rápido, se convierten en fuentes en progreso

de angustia y disfunción, con efectos devastadores para el individuo, su familia y su

sociedad.

Usualmente, mientras la mayoría de. Los aniversarios denormales a una situación extrema, no un signo de

Factores que Afectan la Vulnerabilidad hacia Efectos Psicológicos Adversos

No todos son igualmente afectados por un desastre, y no todos los desastres son tan

devastadores en términos psicológicos. Varios factores pueden incrementar el riesgo de

consecuencias psicológicas adversas:

?

experiencias del individuo, mayor la probabilidad de efectos psicológicos

difundidos y duraderos. En casos extremos (es decir, los campos de

concentración Nazis, el genocidio en Ruanda, los “campos de matanza” de

Camboya), virtualmente todos los expuestos a eventos traumáticos sufren

efectos duraderos.

12

Mientras más severo el desastre y mientras más terribles y extremas las

?

adversos que otros. En general, las consecuencias psicológicas de los

desastres que son infligidos intencionalmente por otros (es decir, asaltos,

ataques terroristas, guerra) son mayores que aquellos desastres que pudieron

ser producidos por actividades humanas pero que no fueron intencionales (es

decir, choques de aviones, explosiones industriales). Estos en cambio tienen

más probabilidades de producir efectos adversos que los desastres puramente

naturales (es decir, huracanes, tornados).

Algunos tipos de desastre tienen más probabilidad de producir efectos

?

de cinco a diez, y las personas con una historia previa de enfermedades

mentales o ajuste social pobre, parecen ser más vulnerables que otros grupos.

Aquellos con una experiencia personal previa de trauma, ya sea individual

(por ejemplo, una violación) o colectiva (por ejemplo, un terremoto,

genocidio) también son usualmente más vulnerables.

Las mujeres (especialmente madres de niños pequeños), los niños de edades

?

traumáticos. Estos incluyen ser testigo de la muerte de un ser querido, perder

un hijo adolescente o adulto joven y ser enterrado o atrapado.

Ciertos tipos específicos de experiencias de desastres son especialmente

?

y comunidades que apoyen, reducen la probabilidad de efectos adversos

duraderos. Y aquellos que han enfrentado con éxito el trauma en el pasado

pueden soportar desastres subsecuentes mejor, como si estuvieran

“inoculados” contra el estrés. Para una minoría de víctimas, el reto de un

desastre puede realmente ser positivo y puede llevar a incrementar la

habilidad para enfrentarse con los futuros retos de la vida.

Contrariamente, la disponibilidad de redes de apoyo social / familias, amigos

?

individuos. En desastres muy severos, virtualmente todos muestran respuestas

emocionales adversas. En desastres relativamente más suaves, las diferencias

en vulnerabilidad de los diferentes individuos pueden ser de mayor

importancia.

Mientras más severo el desastre, menos importan las características de los

L

AS ETAPAS DE RESPUESTA PSICOLÓGICA ADESASTRES

Es costumbre conceptuar la secuela de un desastre en términos de una serie de etapas de

fases, cada una de las cuales tienen sus propias características. Estas fases, nos

apresuramos a decir, no son rígidas. Hay mucha variación en cada etapa y las etapas se

transponen.

La Etapa de “Rescate”

En las primeras horas o días después del desastre, la mayoría de la actividad de

asistencia se enfoca en rescatar a víctimas y buscar estabilizar la situación. Las víctimas

deben ser albergadas, arropadas, debe dárseles atención médica, y proveérseles de

comida y agua.

13

Durante la etapa de rescate, pueden verse varios patrones de respuesta emocional. Las

víctimas pueden cambiarse de un patrón a otro. Algunas víctimas no muestran ninguno

de estos patrones.

?

atontadas, confundidas, apáticas. La calma superficial es seguida de negación

o intentos de aislarse de sí mismos. Las víctimas pueden reportar

sentimientos de irrealidad: “Esto no está sucediendo.” Pueden responder a

los ayudantes de una manera pasiva y dócil, o pueden ser rebeldes y

antagónicos a medida que tratan de recobrar un sentido de control personal.

Este patrón de respuesta es usualmente transitorio y puede ser seguido por (o

precedido por) una excitación aumentada (ver abajo).

“Entumecimiento” psíquico: Las víctimas pueden parecer asustadas,

?

acompañados de una excitación fisiológica: el corazón late con fuerza,

tensión muscular, dolores musculares, perturbaciones gastrointestinales.

Pueden hacer actividad excesiva y pueden expresar una variedad de miedos

racionales o irracionales. Este patrón de respuesta es probablemente

transitorio y puede ser seguido por (o precedido por) entumecimiento psíquico

(ver arriba).

Excitación aumentada: la víctima experimenta sentimientos de miedo,

?

respuesta de asombro exagerada, inhabilidad para relajarse, inhabilidad para

tomar decisiones. Pueden expresar sentimientos de abandono, una pérdida del

sentido y seguridad y una añoranza por alivio. Pueden ser como un autómata

siguiendo con las actividades diarias.

Ansiedad difusa: Las víctimas pueden mostrar signos de ansiedad difusa: una

?

vergüenza de haber sobrevivido, cuando otros no lo hicieron. Puede haber

una preocupación con pensamientos sobre el desastre y meditación sobre sus

propias actividades: ¿Pudieron haber actuado de diferente manera?

Culpa del sobreviviente: Las víctimas pueden culparse a sí mismas o sentir

?

la vez sospechosas, y pueden sentir que nadie puede entender por lo que han

pasado. Algunas víctimas pueden sentir la necesidad de distanciarse

emocionalmente de otros y de mantener un “cara dura”; pueden estar irritables

de frente a la compasión. Otros pueden sentir un fuerte deseo de estar con

otros todo el tiempo.

Conflictos sobre crianza: Las víctimas pueden ser dependientes de otras, y a

?

aprender qué pasó con sus familias o posesiones.

Ambivalencia: Algunas víctimas pueden mostrar ambivalencia sobre

?

y agresividad repentinas, o por el contrario, apatía y falta de energía y

habilidad para movilizarse ellos mismos. Son comunes los sentimientos de

vulnerabilidad y las ilusiones de lo que pasó.

Inestabilidad afectiva y cognoscitiva: Algunas víctimas pueden mostrar enojo

?

También pueden aparecer reacciones histéricas y síntomas sicóticos tales

como ilusiones, alucinaciones, lenguaje desorganizado y comportamiento

excesivamente desorganizado. Estos pueden ser aislados y de corta duración

o pueden constituir una “Psicosis Reactiva Breve”.

14

Ocasionalmente, las víctimas aparecen en un estado de confusión aguda.

?

mismos y a sus seres queridos. En la mayoría de los desastres, a pesar de la

mitología de lo contrario, las víctimas muestran poco pánico y pueden

emprender actos heroicos o altruistas.

La mayoría de las víctimas actúan apropiadamente, para protegerse a sí

Síntomas Post-traumáticos

?

Tristeza, pesar, depresión, desesperanza

?

Ansiedad, nerviosismo, asustarse fácilmente, preocupación

?

Desorientación, confusión

?

Rigidez y obsesividad, o vacilación y ambivalencia

?

Sentimientos de impotencia y vulnerabilidad

?

Dependencia, adherencia; o alternativamente, retraimiento social

?

Sospecha, hipervigilancia, miedo al daño, paranoia

?

Perturbaciones del sueño: insomnio, malos sueños, pesadillas

?

Irritabilidad, hostilidad, enojo

?

Malhumor, arranques repentinos de emoción

?

Inquietud

?

Dificultades de concentración; pérdida de memoria

?

escalofríos, temblores, fatiga, pérdida de cabello, cambios en el ciclo menstrual,

pérdida de deseo sexual, cambios al oír o ver, dolor muscular difuso

Quejas somáticas: dolores de cabeza, síntomas gastrointestinales, sudores y

?

frecuentemente acompañados de ansiedad

Pensamientos intrusivos: sueños recurrentes, “revivir” la experiencia,

?

Evadir pensamientos sobre el desastre y evadir lugares y fotografías

?

Sonidos que le recuerdan a la víctima del desastre; evadir discutir sobre él

?

Problemas en funcionamiento interpersonal; mayor conflicto matrimonial

?

Mayor consumo de drogas y alcohol

?

Quejas cognoscitivas: dificultad concentrándose, recordando; pensamiento lento

?

Dificultad para tomar decisiones y planificar / sentirse aislado, abandonado

?

de las propias experiencias, como si no le están pasando a usted

Experiencias disociativas: sentimientos de estar desprendido del propio cuerpo o

?

Sentimientos de inefectividad, vergüenza, desesperanza

?

Comportamiento auto-destructivo e impulsivo

?

Ideas o intentos suicidas

?

Muchos de estos comportamientos tienen una calidad adaptiva. Aseguran sobrevivencia

a corto tiempo y permiten a la víctima asimilar información a un ritmo controlable. Pero

los síntomas en sí pueden ser percibidos por las víctimas como socialmente inapropiadas,

como una fuente de vergüenza, culpa y fracaso, como una evidencia de inadecuación.

Los cuidadores y los voluntarios de rescate, en cambio, pueden responder con irritación o

retraimiento hacia las víctimas.

15

La “impresión de muerte”: preocupación con imágenes de la muerte

La Etapa de “Inventario”

Media vez la situación ha sido estabilizada, la atención se torna a las soluciones a largo

plazo. Los esfuerzos heroicos de rescate dan lugar a maneras burocratizadas de ayuda.

En el transcurso del siguiente año o dieciocho meses, la asistencia organizada del

exterior gradualmente disminuye y la realidad de sus pérdidas recae en las víctimas.

En las primeras semanas después del desastre, las víctimas pueden pasar a través de una

fase de “luna de miel”, caracterizada por el alivio de estar seguro y el optimismo sobre

el futuro. Pero en las semanas que siguen, deben hacer un avalúo más realista de las

consecuencias duraderas del desastre. Puede adentrarse la desilusión. Se sienten los

efectos del “segundo desastre”.

Durante esta fase, cualquiera de una gran variedad de síntomas post-traumáticos

aparecen.

Cualquiera de estos síntomas puede aparecer aislado, pero frecuentemente las víctimas

muestran un número de estos síntomas. Son comunes varios grupos distintos de

síntomas. Varios de estos – “Desorden de Estrés Post-traumático”, “Desorden de

Ansiedad Generalizada”, “Congoja Anormal”, “Depresión Post-traumática” – merecen

especial atención. Además, pueden aparecer muchos patrones restringidos a culturas

particulares.

Desorden de Estrés Post-traumático

Estrés Post-traumático incluyen

(a) Re-experimentación persistente del evento traumático: recolecciones

recurrentes e intrusivas de los eventos del desastre; sueños acongojantes

recurrentes en las que se recrea el evento; angustia psicológica intensa o

reactividad fisiológica a la exposición de señales internas o externas que

simbolizan o se asemejan a un aspecto del evento traumático; o experiencias

en las que la víctima actúa o se siente como si el evento está ocurriendo

realmente otra vez. (En niños, el juego repetitivo en las que se expresan los

temas o aspectos del trauma puede ocurrir; también pueden llevarse a cabo re

actuaciones de los eventos específicos de trauma, y pueden haber sueños

aterrorizantes sin contenido reconocible).

(b) Evasión persistente del estímulo asociado con el trauma y el entumecimiento

de la respuesta general: esfuerzos para evitar pensamientos o sentimientos o

conversaciones sobre el desastre; esfuerzos para evitar actividades, lugares o

personas que recuerden a la víctima del trauma; inhabilidad para recordar

partes importantes de la experiencia de desastre; disminución marcada de

interés o participación en actividades significativa s; sentimientos de

separación o aislamiento de otros; rango restringido de afecto; o un sentido de

un futuro acortado, sin expectativas de una vida o tiempo de vida normal.

16

(c) Síntomas persistentes de excitación incrementada: dificultad para dormir o

mantenerse dormido; irritabilidad o arranques de enojo; dificultad para

concentrarse; hipervigilancia; respuestas de susto exageradas.

Este grupo general de síntomas ha sido reportado en cada parte del mundo. En partes del

mundo menos industrializadas y entre las personas provenientes de estas áreas, los

síntomas de evasión y entumecimiento han sido reportados como menos comunes y los

estados disociativos y como de trance, en el que los componentes del evento son

revividos y la persona se comporta como si estuviera experimentando los eventos en ese

momento, puede ser más común.

: Los síntomas característicos del Desorden de

Desorden de Ansiedad Generalizada

Ansiedad Generaliza incluyen

(a) Ansiedad y preocupación persistente y excesiva sobre una variedad de eventos

o actividades (no exclusivamente sobre el desastre y sus consecuencias)

(b) La persona encuentra difícil controlar la preocupación y la preocupación está

más allá de la proporción de la realidad. Interfiere con la atención a tareas.

(c) La ansiedad y la preocupación son asociadas con síntomas tales como

inquietud o sentirse nervioso; fatigarse fácilmente; dificultad concentrándose

o que la mente se ponga en blanco; irritabilidad; tensión muscular; y dificultad

durmiéndose o manteniéndose dormido

A pesar de que los individuos con Desorden de Ansiedad Generalizada no siempre

pueden identificar sus preocupaciones como “excesivas”, la angustia subjetiva debido a

una constante preocupación puede afectarles en las áreas sociales, ocupacionales,

matrimoniales u otras áreas de funcionamiento. También están comúnmente presentes

los síntomas somáticos (por ejemplo, manos frías y húmedas, boca seca, náusea o diarrea,

frecuencia urinaria) y los síntomas depresivos.

Hay una variación cultural considerable en como es expresada la ansiedad. En algunas

culturas, puede ser expresada más a través de síntomas somáticos, en otras a través de

síntomas cognoscitivos. Los niños pueden revelar sus ansiedades a través de

preocupación sobre su competencia (por ejemplo, en el colegio), preocupaciones

excesivas sobre la puntualidad, sobre entusiastas para buscar aprobación y un estilo

personal dócil y perfeccionista.

: Los síntomas característicos del Desorden de

Congoja Anormal

una secuencia de etapas de congoja. Frecuentemente, la primera respuesta es

incredulidad y negación. Los sentimientos de entumecimiento pueden dar un respiro y

permitir que la realidad se absorba lentamente. Luego, cuando comenzamos a darnos

cuenta de la realidad y del significado de la pérdida, pueden aparecer sentimientos de

congoja, una añoranza por la persona perdida, enojo hacia la pérdida, y una ansiedad

17

hacia las propias habilidades para enfrentarse sin ellos. Continúa un período de

pesadumbre, mientras revisamos nuestras memorias del ser querido perdido, y luego

gradualmente dejamos ir los lazos psicológicos y nos liberamos de por vida de la persona

que ha partido. Todas las culturas tiene rituales que, aunque varíen mucho, parecen

destinadas a facilitar este proceso.

Sin embargo, el trauma puede interferir con la habilidad de pasar por el proceso

normalmente. Las propias lesiones de la víctima, la pérdida de apoyos sociales y

comunidades familiares, la culpa del sobreviviente y el propio trauma psicológico de la

víctima pueden interferir con tanto los rituales esperados como con el proceso interno de

pesadumbre. Los recuerdos de los difuntos pueden desatar las propias memorias de la

víctima del desastre. La meditación post-traumática puede bloquear a la víctima de

confrontar los recuerdos y pensamientos que son centrales para el pesar. El

entumecimiento post-traumático puede interferir con que la víctima se comprometa en

interacciones sociales de apoyo.

También pueden haber otros obstáculos prácticos para decir adiós. Por ejemplo, los

procesos legales pueden retrasar los preparativos del funeral o las preocupaciones sobre

que el apesarado vea el cuerpo del difunto debido a lesiones sufridas en el desastre puede

llevar a que el apesarado no tenga la oportunidad de ver el cuerpo. La mayoría de los

estudios han indicado que no viendo el cuerpo del difunto puede contribuir a congoja

anormal y que ver el cuerpo, inclusive cuando está desfigurado, no es dañino

inherentemente. Pocas víctimas a las que se les ha permitido ver los restos y han

aceptado el ofrecimiento, lamentan haberlo visto.

Estos obstáculos psicológicos y prácticos a una respuesta “normal” debido a la muerte de

un ser querido pueden contribuir a la falta de sentimientos de cierre o permiten fantasías

mágicas de que la persona difunta no ha, de hecho, muerto. Cualquiera de varios

síndromes de congoja anormal pueden aparecer. (

ampliamente con respecto a lo que es “esperado” después de la muerte de un ser

querido. Entre algunas personas, no son bien vistas las expresiones de emoción. Entre

otras, se esperan las expresiones públicas de emoción y se sospecha de la falta de

emoción expresada abiertamente. En algunas culturas, se espera que las personas se

apesaren públicamente sólo brevemente y luego regresen a sus actividades normales. En

otras, se espera un período de pesar prolongado. La evaluación del significado de los

siguientes patrones depende de una conscientización de cuáles son las normas culturales

en esa cultura en particular.)

: Normalmente, después de la muerte de un ser querido, se esperanNota: Diferentes culturas varían

(a) Tristeza inhibida: El apesarado exhibe un patrón caracterizado por

entumecimiento psíquico, sobre control y contención de emociones, poca

muestra de afecto. Pueden verse como que lo “están enfrentando bien”, pero

este patrón en asociado después con síntomas de depresión y ansiedad.

(b) Tristeza distorsionada: El apesarado muestra un enojo y hostilidad intensas

dominando sobre su tristeza y culpa. Este enojo puede ser dirigido a

18

cualquiera con que el apesarado asocia la muerte del difunto (por ejemplo,

voluntarios).

(c) Tristeza crónica: los sentimientos de tristeza y pérdida no se disipan. No

paran los llantos frecuentes ni la preocupación con la pérdida.

(d) Depresión: el apesarado entra en una depresión, con tristeza, congoja

prolongadas y un sentimiento de que no vale la pena continuar con la vida.

Pueden aparecer perturbaciones en el sueño y en el apetito. El apesarado

puede tener fantasías activas de ser reunido con el difunto y pueden ocurrir

ideas o intentos de suicidio.

(e) Culpa excesiva : El apesarado puede mostrar auto-recriminación excesiva o

preocupaciones de culpa, que eclipsan su tristeza. Pueden ocurrir

comportamientos auto-destructivos, sin ser comportamientos de suicidio

abiertamente expresados, tales como accidentes frecuentes o beber en exceso.

Depresión Post-traumática

en estudios de personas traumatizadas aguda o crónicamente. Frecuentemente ocurre en

combinación con el Desorden de Estrés Post-traumático. El trauma puede producir o

exacerbar una depresión ya existente.

Síntomas comunes de depresión incluyen tristeza, lentitud de movimientos, insomnio (o

hiperinsomnio), fatiga o pérdida de energía, disminución del apetito (o apetito excesivo),

dificultades para concentrarse, apatía y sentimientos de impotencia, anhedonia

(marcadamente una disminución en el interés y en el placer por las actividades de la

vida), retraimiento social, reflexiones de culpa, sentimientos de impotencia, abandono y

cambio de vida irrevocable, preocupaciones con la pérdida e irritabilidad. En algunos

casos, la persona puede negar estar triste o puede quejarse de sentirse “blah” o de “no

tener sentimientos”. Algunos individuos reportan quejas somáticas, incluyendo dolores

generalizados, en lugar de tristeza. Pueden aparecer ideas o intentos de suicidio. Con los

niños, las quejas somáticas, la irritabilidad y el retraimiento social son particularmente

comunes.

En algunas culturas, la depresión puede ser experimentada grandemente en términos

somáticos, en lugar de en la forma de tristeza o culpa. Pueden aparecer quejas de

“nervios”, dolores de cabeza, dolor crónico generalizado, debilidad, cansancio,

“inbalance”, problemas del “corazón”, sensaciones de “calor” o preocupaciones de tener

un maleficio un embrujo, un hechizo.

: La depresión extensa es uno de los hallazgos más comunes

Desordenes específicos de la cultura

disociación y los desórdenes emocionales que tienen síntomas somáticos

predominantemente son muy porosas. Las víctimas frecuentemente tiene n síntomas que

corren a través de estas categorías. En muchas sociedades y grupos culturales, los

patrones tradicionales de expresión de angustia emocional toman la forma de

combinaciones de síntomas que no tienen un equivalente exacto en categorías de estándar

19

internacionales de enfermedad mental. El término intermedio de respuesta a un desastre

puede tomar la forma de una de estos “desordenes específicos de la cultura”. Estos

pueden incluir, por ejemplo,

: Las fronteras entre la ansiedad, la depresión, lasusto y ataques de nervios (Latinoamérica y el Caribe),

amok

(El

México, Centroamérica y Sur América. Los síntomas típicos incluyen desordenes en el

apetito, sueño inadecuado o excesivo, sueños perturbadores, sentimientos de tristeza, falta

de motivación, sentimientos de bajo auto valor, y síntomas somáticos. Los

nervios

Latinos del Caribe. Los síntomas comúnmente reportads incluyen gritar

incontrolablemente, ataques de llanto, temblores, calor del pecho que sube hasta la

cabeza, agresión verbal y física, una sentido de estar fuera de control y algunas veces

experiencias disociativas, episodios tipo convulsión o desmayos, y gestos suicidas.

(el Pacífico Sur), dhat (India), y latah (Sureste de Asia y el Pacífico Sur).susto es frecuente entre los Latinos en los Estados Unidos y entre las personas enAtaques deson reconocidos entre los Latinoamericanos, Latinos del Mediterráneo y losAmok

es reconocido en Malasia y, bajo varios nombres, en las Filipinas, Puerto Rico y otros

lados. Se describe como un episodio disociativo caracterizado por un período de tristeza

seguido por arranques de comportamiento violento, agresivo y homicida dirigido a

personas y objetos, terminando con el cansancio.

para describir un síndrome de ansiedad severa, dolores de cabeza y dolores corporales,

pérdida de apetito, preocupaciones hipocondríacas asociadas con la descarga de semen, y

sentimientos de debilidad y cansancio.

Pacifico Sur y en el Sudeste de Asia, involucra hipersensibilidad a un miedo repentino,

frecuentemente con una repetición aparentemente sin sentido y automática de las palabras

o acciones de otros y comportamiento disociativo o como de trance.)

En muchas partes del mundo, el idioma convencional para expresar emoción puede ser

somático ( por ejemplo, fatiga crónica, dolores generalizados, perturbaciones

gastrointestinales, sentimientos de “calor”) o miedos a enfermedades somáticas (por

ejemplo, hipocondriasis, miedos a infecciones). En algunos grupos culturales, la angustia

de un desastre también puede tomar la forma de un “desorden de trance”. Un “trance” es

una alteración temporal y marcada en el estado de conciencia o una pérdida del sentido

de identidad personal de costumbre, asociada con comportamientos o movimientos

estereotipados que son experimentados como fuera del control de uno o por una

conscientización de se angosta los alrededores inmediatos.

Dhat es un término utilizado en IndiaLatah, que se encuentra bajo varios nombres en el

La etapa de “Reconstrucción”

Un año o más después del desastre, el enfoque cambia nuevamente. Un patrón nuevo y

estable de vida pudo haber emergido. En un evento, la distinción entre asistencia en

desastre y el patrón mayor de desarrollo social y económico comienza a disminuir y

eventualmente desaparece.

Durante esta fase, a pesar de que muchas víctimas se pudieron haber recuperado por sí

mismas, un número sustancial continúan mostrando síntomas muy parecidos a aquellos

de la etapa anterior (“inventario”). Un número significativo que no estaba sintomático

antes puede exhibir ahora síntomas serios de ansiedad y depresión, a medida que la

20

realidad y la permanencia de sus pérdidas se vuelven evidentes. El riesgo de suicidio

puede incrementar en este momento. Otros síntomas característicos tardíos incluyen

fatiga crónica, síntomas gastrointestinales crónicos, inhabilidad para trabajar, pérdida de

interés en las actividades diarias y dificultad para pensar claramente.

La noción de “desorden de estrés post-traumático” descrito anteriormente deriva

principalmente de observaciones de los síntomas de sobrevivientes de eve ntos

traumáticos relativamente circunscritos. Un sinnúmero de estudios sugiere que los

síndromes más complejos pueden aparecer en sobrevivientes de trauma prolongado,

repetido e intenso, tales como aquellos que han sido rehenes, que han sido torturados

repetidamente o expuestos a abuso físico o sexual personal crónico, que han sido

internados en un campo de concentración o que han vivido por meses o años en una

sociedad con estado crónico de guerra civil.

Entre las víctimas de tales desastres, puede aparecer un “síndrome del sobreviviente”.

Las personas que muestran este síndrome han sido descritas como que caminan por la

vida “sin una chispa”. Aparecen la depresión crónica y la culpa del sobreviviente, o,

alternativamente, agresión crónica y una “adicción a odiar”. Están presentes el

retraimiento social, perturbaciones del sueño, quejas somáticas, fatiga crónica,

impedimento emocional, falta de iniciativa y inadaptación general social, personal y

sexual. Se va el “gozo de la vida”, reemplazado por un “patrón penetrante de angustia

tardía”. Son perturbadas las relaciones con los cónyuges e hijos, frecuentemente creando

perturbaciones significativas en generaciones futuras.

Otras víctimas de traumas prolongados o repetitivos y severos han sido descritas como

que exhiben “desorden de estrés post-traumático complejo”. Los síntomas de “desorden

de estrés post-traumático complejo” incluyen:

?

violación, un sentido de diferencia de otros o impotencia)

Alteraciones de la auto percepción (por ejemplo, vergüenza, culpa, sentido de

?

preocupación suicida, auto lesiones, enojo explosivo)

Dificultades para regular el afecto (por ejemplo, depresión persistente,

?

transitorios, pensamientos intrusivos, preocupaciones)

Alteraciones en la conciencia (por ejemplo, amnesia, estados disociativos

?

relaciones íntimas, desconfianza persistente)

Dificultades en la relación con otros (porejemplo, aislamiento, ruptura de

?

sentido de impotencia y angustia)

Interrupciones en sistemas de significado (por ejemplo, pérdida de fe, un

?

una preocupación por la venganza, atribuciones irreales de poder total al

perpetrador, o, paradójicamente, gratitud hacia el perpetrador)

21

Alteraciones en percepciones del perpetrador de las atrocidades (por ejemplo,

E

FECTOS DEL DESASTRE EN GRUPOS ESPECÍFICOS DE POBLACIÓN

Niños

Dos mitos son barreras potenciales para reconocer las respuestas de los niños al

desastre y deben ser rechazadas: (1) que los niños son innatamente resilientes y se

recuperarán rápidamente, incluso de trauma severo; y (2) que los niños, especialmente

niños pequeños, no son afectados por un desastre a menos que sean perturbados por las

respuestas de sus padres

niños experimentan los efectos del desastre doblemente. Incluso niños muy pequeños

son directamente afectados por las experiencias de muerte, destrucción, terror, asalto

personal físico y por experimentar la ausencia o la impotencia de los padres. También

son indirectamente afectados a través de la identificación con los efectos del desastre en

sus padres y en adultos en los que confían (tales como profesores) y por las reacciones de

sus padres al desastre.

. Ambas creencias son falsas. Mucha evidencia indica que los

Otra barrera para reconocer las respuestas de los niños al desastre es la tendencia de

los padres de interpretar erróneamente las reacciones de sus hijos

todavía están bajo estrés, el retraimiento de un niño, su regresión o mala conducta puede

ser entendido como deseado. O, puede ser que los padres no deseen ser recordados de su

propio trauma o, buscando alguna evidencia de que su vida está nuevamente bajo control,

pueden tener la necesidad de ver todo como “bien”. En cualquier caso, pueden ignorar o

negar evidencia de angustia en el niño. El niño, por su parte, puede sentirse ignorado, no

validado o cuidado. Esto puede tener consecuencias a largo plazo para el desarrollo del

niño. A corto plazo, sintiéndose inseguro, el niño puede inhibir la expresión de sus

propios sentimientos, para no angustiar ni alejar más a sus padres.

La mayoría de los niños responden de forma sensible y apropiada a un desastre,

especialmente si experimentan la protección, apoyo y estabilidad de sus padres y otros

adultos en quien confían. Sin embargo, como los adultos, pueden responder al desastre

con una amplia variedad de síntomas. Sus respuestas son generalmente similares a

aquellas de los adultos, pero pueden aparentar ser de una forma más directa, menos

encubierta.

Entre los niños preescolares, los síntomas de ansiedad pueden aparecer de forma

generalizada como miedos sobre separación, miedo a extraños, miedos de”monstruos” o

animales, o perturbaciones del sueño. El niño también puede evitar situaciones o

ambientes específicos, que pueden o no tener enlaces obvios con el desastre. Los niños

pueden parecer preocupados con palabras o símbolos que pueden estar asociados con el

desastre o pueden comprometerse en juegos compulsivamente repetitivos que representan

parte de la experiencia de desastre. El niño puede mostrar una expresión limitada de

emoción o puede aparecer un patrón estrecho de juego. Él o ella pueden retraerse

socialmente o pueden perder habilidades de desarrollo previamente adquiridas (por

ejemplo, entrenamiento para ir al baño).

22

A medida que los niños se acercan a la adolescencia, sus respuestas se tornan más como

respuestas de adultos. Hay mayores niveles de comportamientos agresivos, delincuencia,

abuso de sustancias, y pueden ser evidentes comportamientos de toma de riesgos. Es

menos probable que los adolescentes busquen asesoramiento.

. Para los padres que

Síntomas Mostrados por Niños en Edad Escolar

?

Depresión

?

Retraimiento

?

estímulos asociados con el desastre

Miedo generalizado, incluyendo pesadillas, fobias altamente específicas de

?

Desafío

?

Agresividad, “expresión sin inhibiciones”

?

Resentimiento, sospecha, irritabilidad

?

generales. Estos pueden ser revelados por un patrón de ausencias repetidas a la

escuela.

Quejas somáticas: dolor de cabeza, perturbaciones gastrointestinales, dolores

?

Dificultades de concentración

?

especialmente cuando el niño está aburrido o descansando o durmiéndose

Recuerdos y pensamientos y sensaciones intrusivos, que pueden aparecer

?

Sueños repetitivos

?

Pérdida del sentido de control y de responsabilidad

?

Pérdida del sentido del futuro

?

Pérdida del sentido de individualidad e identidad

?

interpersonales

Pérdida del sentido de expectativas razonables con respecto a interacciones

?

Pérdida del sentido de cuando él o ella tiene sentimientos de vergüenza

?

contando historias. En parte, esto puede ser entendido como un intento de

superioridad. Los dibujos pueden tener imágenes del trauma y expresiones raras

de imágenes inconscientes con elaboraciones y repeticiones.

Re actuaciones rituales de los aspectos del desastre en juego o dibujando o

?

respuestas a la re actuación del desastre.

Re actuaciones cinestéticas de aspectos del desastre, gestos repetitivos o

?

desastre fueron advertencias de que él o ella deberían estar alertas por signos

futuro de desastre

Formación de presagios: el niño llega a creer que ciertos “signos” antes del

?

incrementada

Los niños de todas edades son fuertemente afectados por las respuestas de sus padres o de

sus cuidadores hacia un desastre. Los niños son especialmente vulnerables a

sentimientos de abandono cuando son separados de o pierden a sus padres. “Proteger” a

los niños mandándolos lejos de la escena del desastre, por lo tanto separándolos de sus

seres queridos, agrega el trauma de la separación al trauma del desastre.

23

Para un adulto, aunque los efectos del desastre pueden ser profundos y duraderos, se

llevan a cabo en personalidades ya formadas. Para los niños, los efectos son

magnificados por el hecho que la personalidad del niño todavía se está desarrollando. El

niño tiene que construir su identidad dentro del marco del daño psicológico causado por

el desastre. Cuando los síntomas producidos por el desastre no son tratados, o cuando el

desastre está en progreso, ya sea debido a la destrucción forjada (por ejemplo, por un

terremoto) o porque la fuente del trauma en sí es crónico (por ejemplo, guerra o

relocalización de un campo de refugiados), las consecuencias son incluso más graves. El

niño crece con el miedo y la ansiedad, con la experiencia de destrucción o crueldad o

violencia, con separaciones del hogar y de la familia. La niñez en sí, con su juego, amor,

y afecto normales se pierde. Las respuestas a largo plazo de niños que han sido

crónicamente traumatizados pueden incluir una desensitización defensiva. Parecen fríos,

insensibles, con falta de emoción hacia la vida diaria. La violencia puede llegar a verse

como la norma, legítima. Un sentido del significado del futuro se pierde.

Regresión: mojar la cama, manchar, apegarse, ansiedad de separación

Los Ancianos

Los informes de las respuestas de los ancianos al desastre son inconsistentes. En algunos

desastres, parecen no más vulnerables que personas más jóvenes. En otras, parecen más

vulnerables. A pesar de la inconsistencia en estudios formales de investigación, hay

razones para creer que los ancianos están en un riesgo mayor de los efectos emocionales

adversos en los inicios de un desastre. La depresión y otras formas de angustia entre los

ancianos son frecuentemente sobrevistas, en parte porque pueden no tomar exactamente

el mismo patrón de síntomas que entre las personas más jóvenes. Por ejemplo,

desorientación, pérdida de memoria, y distracción pueden ser signos de depresión en los

ancianos. Los ancianos también son más vulnerables a ser victimizados. En el contexto

de un estrés aumentado en la familia y en la comunidad, el cumplir con sus necesidades

especiales puede tomar una prioridad menor. Un asunto en particular que puede aparecer

son los sentimientos de que han perdido toda su vida (pérdida de hijos, hogares, cosas

memorables) y que, debido a su edad, no hay suficiente tiempo en sus vidas para

reconstruir y recrear. También es más probable que los ancianos sean físicamente

discapacitados (ver abajo).

Los Discapacitados Físicamente, Mentalmente o en Desarrollo

A pesar de que las personas que son discapacitadas físicamente, enfermas mentalmente o

retrasadas tienen necesidades precisas cada una, los tres grupos están en riesgo

especialmente alto en los desastres. Para aquellos en cada grupo, los patrones normales

de cuidado o asistencia que reciben y sus propias adaptaciones normales para producir

niveles aceptables de funcionamiento son interrumpidos por desastres. Por ejemplo, los

suministros de medicinas, aparatos de asistencia tales como sillas de ruedas, cuidadores

familiares y programas anteriormente efectivos de tratamiento pueden no estar

disponibles. Ambos tienen efectos directos e incrementan la ansiedad y el estrés. El

estrés, a cambio, puede exacerbar la enfermedad mental pre-existente.

24

Aquellos que eran mentalmente enfermos o retrasados en su desarrollo también pueden

tener menos recursos de enfrentamiento adaptivo disponible y menos habilidad para

movilizar ayuda para ellos mismos. Son especialmente vulnerables a la marginalización,

al aislamiento y a la “victimización secundaria”. Están en un gran riesgo de

malnutrición, enfermedades infecciosas(por ejemplo, en una situación en un albergue) y

de los efectos de falta de cuidado adecuado de la salud post-desastre.

Voluntarios en Desastres

Los voluntarios en desastres, incluyendo tanto aquellos involucrados en esfuerzos de

rescate inmediatamente después de un desastre y aquellos involucrados en trabajo de

asistencia a largo plazo, están en un gran riesgo de efectos emocionales adversos.

?

preocupaciones de las otras víctimas primarias.

Ellos mismos pueden ser víctimas primarias del desastre, con las mismas

?

cuerpos), a las emociones poderosas y a historias asoladoras de las víctimas.

Son expuestos a experiencias espantosas (por ejemplo, recuperación de

?

Su tarea puede ser físicamente difícil, cansada o peligrosa.

?

Las demandas de sus tareas pueden llevar a falta de sueño y fatiga crónica.

?

inhabilidad percibida de nunca hacer “suficiente”. Incluso si los límites de lo

que pueden hacer son impuestos con realidad o por constreñimientos

organizacionales o burocráticos más allá de su control (por ejemplo, falta de

suministro, falta de fuerza humana), pueden culparse ellos mismos.

Se enfrentan a una variedad de estreses en sus papeles, incluyendo una

?

las víctimas primarias no tienen.

Pueden sentir culpa sobre el acceso a comida, albergue y otros recursos que

?

propios esfuerzos y de otros.

Pueden sentir culpa sobre la necesidad de “evaluación inmediata” de sus

?

Además, con respuestas post-traumáticas como las de las víctimas primarias del desastre,

los voluntarios pueden evidenciar enojo, rabia, angustia, sentimientos de impotencia,

culpa, terror o deseos de un lugar seguro. Estos sentimientos pueden ser angustiantes y

pueden hacer que el trabajador sienta que hay algo malo con él. Su sentido del humor

puede desgastarse, o pueden usar el “humor negro” como una manera de enfrentamiento.

Se reduce la tolerancia de las fallas de otros y el enojo hacia otros voluntarios o víctimas

puede sentirse como un ataque personal. Puede ser amenazada la creencia en Dios u

otras creencias religiosas por un sentimiento de “¿Cómo pudo Dios dejar que esto

pasara?” Después de un período prolongado de tiempo en el trabajo, puede aparecer

evidencia de “extenuación personal”.

Los voluntarios en desastre se enfrentan con estrés adicional cuando completan sus tareas

y regresan a casa, a su vida “regular”. Su experiencia ha divergido en una variedad de

maneras de las experiencias de sus familias y con la ausencia de preparación, tanto los

voluntarios como sus familias, pueden tener una variedad de conflictos y estreses

matrimoniales y entre padre-hijo.

25

Respuestas emocionales angustiantes o problemáticas son extremadamente comunes

entre los voluntarios en desastres. Por ejemplo, en un accidente de avión, más del

ochenta por ciento de los voluntarios de rescate que tuvieron que lidiar con los cuerpos de

las víctimas mostraron algún síntoma de estrés post-traumático, más de la mitad síntomas

moderadamente severos. Casi dos años después del choque, un quinto de los voluntarios

de rescate todavía estaban sintomáticos.

Están expuestos al enojo y aparente falta de gratitud de algunas víctimas.

Síntomas de “Extenuación personal” Entre los Voluntarios

?

Cansancio excesivo

?

“Pérdida de espíritu”

?

Inhabilidad para concentrarse

?

gastrointestinales)

Síntomas somáticos (por ejemplo, dolores de cabeza, perturbaciones

?

Dificultades para dormir

?

Creencias grandiosas sobre la propia importancia

?

(aparentemente en los intereses de ayudar a otros)

Comprometerse en comportamiento heroico pero irresponsable

?

mostrando un estilo “macho” de no necesitar dormir, no necesitar descansos)

Descuido de la propia seguridad y necesidades físicas (por ejemplo,

?

Cinismo

?

Ineficiencia

?

Desconfianza en los compañeros de trabajo o supervisores

?

Los voluntarios de rescate y de asistencia rara vez son preparados antes de tiempo ya sea

para sus propias reacciones o para lidiar con las reacciones de las víctimas primarias. El

proveer asistencia psicosocial a estos voluntarios y el proveerlos con albergue, comida y

descanso adecuados, incluso cuando éstos no están disponibles para las víctimas mismas,

es una alta prioridad en desastres. Puede parecer injusto, pero si los voluntarios de

rescate y asistencia son incapaces de funcionar eficientemente, no pueden ayudar a nadie

más.

Uso excesivo de alcohol, consumo de cafeína y fumar

I

MPACTOS COMUNITARIOS YSOCIALES DE LOS DESASTRES

Los desastres directamente afectaron a sus víctimas individuales. Pero más allá de esto,

los desastres rasgan los tejidos de la vida social. Algunas veces es directo y total, como

cuando, como resultado del desastre, las personas son forzadas a dejar su tierra y migrar a

ciudades. En otros casos, la rápida afluencia de ayudantes, la presencia de oficiales de

gobierno, la prensa y otros extranjeros (incluyendo curiosos), la afluencia de personas

pobres de afuera del área del desastre hacia un área de desastre buscando su propia parte

de la comida y otros suministros que proveen las agencias de asistencia a las víctimas del

desastre, se combinan para romper aún más a la comunidad.

26

Pero incluso cuando la estructura formal de la comunidad es mantenida, el desastre puede

romper los lazos que unen a las personas, en familias, comunidades, grupos de trabajo y

sociedades completas. Cuando estos lazos son destruidos, los individuos que

comprometen a los grupos afectados pierden a sus amigos, vecinos, una comunidad, una

identidad social. Estos efectos colectivos del desastre pueden ser tan devastadores como

los efectos individuales. Las consecuencias del desastre para familias, vecinos,

comunidades y sociedades son muchas:

La dinámica de la familia puede ser alterada. Las muertes o discapacidades producidas

por el desastre, separaciones familiares, y la dependencia en ayudantes puede socavar la

autoridad de los sostenes tradicionales de la familia, suplantar actividades tradicionales

en el hogar, y forzar a las personas fuera de sus papeles tradicionales hacia nuevos. Los

síntomas de los miembros individuales de la familia afectan sus interacciones con otros

miembros de la familia. La penetración íntima de una comunidad por extranjeros puede

perturbar o retar prácticas tradicionales de cómo criar un niño y patrones tradicionales de

relaciones hombre- mujer. Al comienzo de un desastre, aumenta el conflicto y la angustia

matrimonial; puede ocurrir un incremento en el índice de divorcios en los meses después

del desastre. En varias ocasiones, ha sido reportado un incremento en la violencia intrafamiliar

(abuso de niños, abuso de cónyuges).

Los desastres pueden destruir físicamente instituciones importantes de la comunidad,

tales como escuelas e iglesias, o pueden interrumpir su funcionamiento debido a los

efectos directos del desastre en las personas responsables de estas instituciones, tales

como maestros o padres. Los patrones tradicionales de autoridad se rompen junto con

controles sociales de costumbre en el comportamiento individual. Varios estudios han

mostrado un incremente en los índices de violencia, agresión, uso de drogas y alcohol de

la comunidad y en el índice de convicciones legales al principio de un desastre.

Los desastres interrumpen la habilidad de las comunidades para llevar a cabo actividades

de costumbre o tradicionales centrales a la identidad individual, comunitaria y social de

las personas, desde el trabajo y actividades recreacionales hasta rituales acostumbrados.

Algunas de estas interrupciones son temporales, pero otras son difíciles de revertir. Por

ejemplo, una inundación puede dañar permanentemente tierra de cultivo, haciendo

imposible el regreso a la agricultura tradicional, o un derrame de crudo en la costa puede

permanentemente alterar los lugares de pesca tradicional. Con las personas forzadas de

sus hogares y la tierra por períodos más cortos o más largos, con la pérdida de registros

personales debido al desastre, aparecen oportunidades para vandalismo. Esto puede ser

limitado a posesiones personales o puede llevar a la pérdida permanente de herramientas,

animales y tierra. Las comunidades cuyos miembros ya no pueden sembrar su tierra

tradicional, llevar a cabo actividades tradicionales de producción de artesanías, o cazar o

pescar de maneras tradicionales, se rompen y su sentido de identidad es atacado.

Los desastres ponen tirantes los papeles sociales tradicionales de la comunidad, en los

patrones de estatus social, y en el liderazgo. La policía, las agencias locales de vivienda,

las facilidades locales de salud son abrumadas y enfrentan una nueva tarea de integrar su

27

trabajo con el de los voluntarios, frecuentemente de afuera del país. Puede haber enojo a

las inequidades en la distribución de la ayuda post-desastre. Estas inequidades pueden

exacerbar la brecha entre los ricos y los pobres. Las agenciad de ayuda extranjera pueden

amenazar los papeles tradicionales de las agencias e instituciones locales. Los expertos

extranjeros pueden posar una amenaza para los profesionales locales. En el inicio de un

desastre, pueden emerger nuevos líderes en una comunidad, debido al papel de estas

personas al responder al desastre. Pueden surgir conflictos entre estos nuevos líderes y

los líderes tradicionales de la comunidad.

La asistencia extranjera puede ser necesaria al inicio de un desastre, pero también puede

promover un sentido de dependencia comunitaria. En cuanto que las necesidades de vida

son suministradas del exterior, los incentivos para resumir las actividades de trabajo

tradicionales se reducen. Esto no es sólo una cuestión de “dependencia” psicológica. La

provisión de comida y otros suministros puede competir con la producción local,

rompiendo precios tradicionales y salarios y dañando intentos de recrear los viejos

patrones productivos. Sumándose a esto, el desastre en sí pudo haber destruido las

herramientas, talleres, animales u otras necesidades de producción.

Los desastres pueden llevar, directa o indirectamente, a cambios permanentes en patrones

productivos, especialmente patrones de dueños y uso de la tierra. Los cambios de

agricultura de subsistencia a labor pagada, el vandalismo de la tierra, la migración y el

desarraigo y los reestablecimientos juegan un papel.

Pueden aparecer separaciones en una comunidad a medida que se pierde la cohesión. Un

peligro es el de chivo expiatorio, ya sea de individuos o de utilizar divisiones

tradicionales en la comunidad (por ejemplo, a lo largo de líneas religiosas o étnicas).

En comunidades con una historia de desastres pasados, ya sea causados naturalmente o

por el hombre, el trauma producido por un nuevo desastres puede volver a levantar viejos

sentimientos. Pueden ser exacerbadas las memorias de genocidio, guerra civil, opresión

social, o división racial o étnica y de sentimientos que produjeron, y sentimientos de

marginalización e impotencia.

En algunas comunidades que han tenido que enfrentar desastes naturales repetidos tales

como inundación, en una base más o menos regular, los desastres y la respuesta a ellos

puede ser integrada dentro de los rituales de la comunidad y los sistemas de creencias, así

como a la estructura de la comunidad y las personas pueden atribuir significado cultural a

los desastres. Las comunidades pueden tener rituales tradicionales para enfrentar los

efectos del desastre. No sólo el desastre, sino la intervención extranjera pueden interferir

con estos rituales, respuestas y atribuciones de significado tradicionales y pueden ser

experimentadas como una bendición ambigua o incluso como una fuente de estrés

adicional.

28

Capítulo II:

Principios de Intervención Psicosocial

Después de Desastres

Una amplia variedad de técnicas específicas han sido utilizadas para proveer asistencia

inmediata a la angustia y para prevenir o mitigar los efectos emocionales a largo plazo de

los desastres. Más tarde en este manual (Parte III), se discutirán varias técnicas

específicas. Para ser útiles, las técnicas tienen que ser adaptadas a una situación

específica – el tipo de desastre, los recursos humanos y materiales disponibles, las

especificaciones de la cultura y tradición local. Esta sección del manual se enfoca en los

principios

centrales que guían tanto las técnicas específicas como sus adaptaciones.

I. L

AS INTERVENCIONES DEBERÁN CAZAR CON LA FASE DEL DESASTRE

Los tipos de respuesta que son ofrecidos deberán cazar con la fase de respuestas

emocionales y las necesidades de las operaciones de asistencia en desastres.

La Fase de “Rescate”:

Inmediatamente después del desastre, las necesidades más urgentes de las víctimas son la

asistencia directa material (salvar vidas, prevenir más daño físico y pérdida de vida,

proveer cuidado médico, proveer a víctimas con comida, agua, albergue). Las

intervenciones psicosociales durante esta fase son principalmente dirigidas a servir estos

medios. Haciéndolo, contribuyen a la salud mental a largo plazo.

Voluntarios:

voluntarios, cuyo funcionamiento continuo efectivo es esencial.

involucrar “ejercicios de activación” y “ejercicios de deactivación” (Ver Capítulo

III). Muchos servicios concretos muy pequeños pueden ser tanto de ayuda

emocional como práctica. Traiga café a los voluntarios, ayúdelos a limpiar, deles

un abrazo, exprese interés.

Víctimas Directas del Desastre: Con las víctimas directas del desastre, los

principales primeros esfuerzos deberán ser dirigidos a proveer “primeros

auxilios”: es decir, asistencia para aquello s cuya angustia aguda y las dificultades

de funcionamiento interfieren con la cooperación de las víctimas en los esfuerzos

de rescate y asistencia y con la habilidad para ayudar a proveerles su propia

seguridad.

continuo, retraimiento depresivo, desorientación, incoherencia, dificultad para

cumplir con solicitudes de los voluntarios o con las reglas del albergue.

La máxima prioridad para los servicios psicosociales son losEsto puedeEsté en busca de signos de ansiedad o pánico intensos, llanto

Las intervenciones a corto plazo pueden ser de ayuda para reducir la ansiedad, en

asistir al proceso de rescate y asistencia, y en prevenir respuestas no adaptivas

después. Estas incluyen confortar y consolar a víctimas (una palabra o un

29

abrazo); ayudar a personas a reunirse con miembros de su familia o a obtener

información sobre seres queridos; ayudar a resolver conflictos con otras víctimas

o entre víctimas y voluntarios; apoyar- a víctimas en tales “tareas de realidad”

como identificando a los muertos o tomar decisiones sobre animales y otras

propiedades. Deje que las víctimas expresen sus sentimientos, pero enfóquese en

ayudarlos a recobrar un sentido de control. Busque evocar competencia e

independencia desde el principio.

Inicie actividades preventivas muy amplias y actividades que montan el escenario

para intervenciones más tarde: Provea información exacta de lo que está pasando,

utilizando todos los mecanismos disponibles (por ejemplo, los medios, reuniones,

panfletos)... Reasegure a las víctimas de que las reacciones agudas son normales y

que no deben ser fuentes de miedo o de sentimientos de que uno ha perdido el

control.

Las intervenciones que son complejas cognoscitivamente (por ejemplo,

“ejercicios de deactivación”; vea Capítulo 3) son prematuras cuando las personas

todavía están en un estado atontado. Sin embargo, el ayudar a reducir la ansiedad

puede ayudar a prevenir angustia futura, y hacer contacto con los sobrevivientes

incluso en etapas muy tempranas después del desastre puede crear sentimientos

hacia el consejero que pueden hacer de las intervenciones más tarde, más

aceptables y efectivas.

La Fase de “Inventario”

Los días o semanas después de un desastre pueden ser una fase de “luna de miel”, en el

que dominan los sentimientos de las personas de alivio y optimismo sobre el futuro.

Puede aparecer un espíritu de generosidad y mutualidad y los individuos pueden estar en

un estado de negación sobre sus pérdidas y los problemas del futuro. Durante esta etapa

muchas personas no serán receptivas a las intervenciones psicosociales o sentirán

necesidad de ellas. Otras, sin embargo, pueden dar la bienvenida a la oportunidad de

hablar sobre sus reacciones dentro de los pocos días después del desastre.

La mayor parte de las intervenciones psicosociales dirigidas a las víctimas en sí ocurren

en el período subsiguiente

esfuerzos de reconstrucción. La ansiedad, la tristeza, la irritabilidad, la frustración y el

desaliento ahora se combinan con las pérdidas producidas por el desastre y los efectos de

estrés post-traumático para producir niveles relativamente altos de necesidad.

enfocarse en la identificación de aquellos en riesgo y en las intervenciones para reducir

el impacto a largo plazo.

. Pueden instalarse el desaliento y la desilusión con alivio yEs esencial

?

respuestas al desastre e información de la disponibilidad de servicios y una

guía de cuándo buscar asistencia. Esto puede incluir el uso de periódicos, la

radio, y la televisión; arreglar reuniones en la comunidad o enviar a oradores

30

a iglesias o escuelas; distribuir panfletos a través de albergues, escuelas,

lugares de trabajo (ver Apéndice C: Muestra de panfletos).

Provea servicios amplios de alcance dirigidos a proveer educación sobre

?

enfoque los servicios en estas personas. Varios enfoques para hacer esto se

discuten en más detalle en el Capítulo III (Evaluación y Búsqueda de Casos) y

en el Apéndice A (Instrumentos de Evaluación)

Busque identificar a aquellos en más riesgo o en más necesidad de servicios y

?

activación”, “intervención en crisis”, “ejercicios de deactivación”, y “técnicas

de relajación”. Los principios de tales intervenciones son discutidos más tarde

en esta sección del manual; los detalles pueden encontrarse en el Capítulo III.

Provea servicios directos a víctimas y voluntarios, incluyendo ejercicios de

?

aquellos que han perdido un miembro de la familia a identificar a la víctima y

hacer arreglos para el funeral; ayudar para mejorar en la organización de

albergues o provisión de suministros o servicios específicos; ayudar a

organizar los rituales de la comunidad y ceremonias conmemorativas; ayudar

a prevenir o a combatir los chivos expiatorios en un albergue o en una

comunidad.

Provea apoyo concreto en situaciones específicas. Esto puede incluir ayudar a

?

individuales o de grupo a niños identificados como que muestran signos de

angustia. Provea servicios para maestros (que deben interactuar con y apoyar

a los niños). Los maestros pueden ser entrenados para proveer ellos mismos

servicios en curso a los niños.

Provea servicios basados en escuelas para los niños, además de servicios

?

alta prioridad durante este período.

En la mayoría de las circunstancias, el número de personas entrenadas para responder a

las consecuencias emocionales del desastre será insuficiente para cump lir con la

demanda. El entrenamiento de consejeros de desastre auxiliares será, debido a la

necesidad, una alta prioridad durante este período. Los voluntarios de cuidado primario

de la salud, los maestros, los líderes religiosos, los curanderos tradicio nales y otros

pueden enlistarse.

Continué proveyendo servicios a los voluntarios. Esto permanece como una

La Fase de “Reconstrucción”

Las consecuencias emocionales del desastre pueden continuar apareciendo hasta dos años

o más después del desastre. En parte esto representa reacciones tardías, en parte

respuestas al creciente reconocimiento de las irreversibles consecuencias del desastre. La

experiencia de varios desastres sugiere que la asistencia en salud mental deberá

permanecer disponible por alrededor de dos años o más después del desastre. Tales

servicios también permiten seguimientos a largo plazo para aquellos tratados con

anterioridad. Incluso después de que los consejeros en desastres dejan el lugar del

desastre, mantenga una línea de teléfono u otras maneras para que las personas contacten

consejeros si surge la necesidad.

31

Tareas en Diferentes Etapas Después de un Desastre

I. La Etapa de Rescate (inmediatamente post-impacto):

Provea información, confort, asistencia práctica, “primeros auxilios” emocionales

Provea servicios de “ejercicios de activación” y “e jercicios de deactivación” para los

voluntarios

II. La Etapa de Inventario Temprana: Primer Mes

Continúe servicios de “ejercicios de activación” y “ejercicios de deactivación” para

voluntariosEduque a profesionales locales, voluntarios y a la comunidad con respecto a

los efectos del trauma

Entrene a consejeros en desastre adicionales

Provea ayuda práctica a corto plazo y apoye a víctimas

Comience los “ejercicios de deactivación” de sobrevivientes, la intervención en crisis,

evaluaciones y referencias

III. La Etapa de Inventario Tardía: Dos meses en adelante

Continúe servicios de “ejercicios de activación” y “ejercicios de deactivación” para

voluntarios.

Provea servicios “ejercicios de deactivación” y otros servicios para sobrevivientes del

desastre

Provea educación a la comunidad

Desarrolle servicios de alcance para identificar a aquellos en necesidad

Desarrolle servicios basados en las escuelas y otros servicios de la comunidad basados en

instituciones

IV. La Fase de Reconstrucción

Continúe proveye ndo servicios de “ejercicios de activación” y “ejercicios de

deactivación” para voluntarios y sobrevivientes del desastre

Mantenga una línea de teléfono u otros medios por los cuales los sobrevivientes puedan

contactar a los consejeros

Dele seguimiento a los sobrevivientes tratados antes.

II. A

SUMA QUE LAS RESPUESTAS EMOCIONALES A UN DESASTRE SON NORMALES

Las respuestas emocionales a los desastres son respuestas normales al estrés abrumador.

No son, en sí, signos de “enfermedad mental”. Muchos de los “síntomas” descritos

anteriormente pueden ser entendidos como mecanismos adaptivos, por los cuales las

personas buscan protegerse en contra del impacto psíquico abrumador del desastre.

Tanto los individuos como las comunidades tienen procesos naturales de curación. La

tarea central de la intervención psicosocial es evocar, facilitar y apoyar estos procesos de

32

curación y remover los obstáculos a su operación, para prevenir una disfunción o

ansiedad duraderos. Las intervenciones son dirigidas, sobre todo, a minimizar el número

de personas que requerirán “tratamiento” después. Entre otras palabras, esto significa

reasegurar a las personas, ayudándolos a proveer alivio de síntomas a corto plazo lo que

puede ser alarmante, y actuar para prevenir que los síntomas se afiancen.

Las víctimas usualmente no se ven a sí mismas como mentalmente enfermas, y puede

darles miedo o pueden evitar involucrarse con voluntarios en salud mental y el sistema de

salud mental. No buscan espontáneamente la asistencia de voluntarios en salud mental.

La asistencia psicosocial al inicio de un desastre se presenta mejor en la forma que no

requiera que las personas se vean como “enfermas” o “mentalmente enfermas”.

?

aquellos que los proveen (por ejemplo, “voluntarios de servicio humano”,

“consejeros de la comunidad”, “servicios de desastre”). Presente los servicios

como “ayuda extra para dificultades que dan problema a cualquiera”.

Utilice términos que no sean de salud mental para describir servicios y a

?

locales, voluntarios de cuidado primario de la salud, maestros, líderes

religiosos y líderes de la comunidad como informantes. Utilice el escrutinio

puerta a puerta, el correo, los anuncios de televisión y radio, panfletos

distribuidos en escuelas y lugares de trabajo, y anuncios en iglesias para

alertar a las personas de la disponibilidad de servicios y las indicaciones para

utilizarlos. No descuide lugares de reunión informal (por ejemplo, salones de

belleza, cafés, centros de cuidado de niños). En los albergues, busque

activamente por signos de angustia (llanto, expresiones faciales, lenguaje

corporal, agresividad, abuso de sustancias, etc.). Los panfletos describiendo

respuestas comunes al desastre, signos de angustia y los servicios disponibles

pueden ser dirigidos a víctimas primarias, padres y maestros de niños

afectados por el desastre, voluntarios de rescate y asistencia, y familias de los

voluntarios. Para algunos ejemplos, vea el Apéndice C (Panfletos de

Muestra).

Es necesario el alcance activo y la búsqueda de casos. Utilice residentes

?

iglesias, centros comunitarios y facilidades médicas, como bases para los

servicios psicosociales.

Utilice instituciones existentes que no son de salud mental como las escuelas,

?

voluntarios de salud, voluntarios de servicio social, voluntarios religiosos)

para proveer servicios psicosociales.

Entrene y use personal que no es de salud mental (pro ejemplo, maestros,

?

comunidad, líderes religiosos, maestros, los ancianos de la aldea, y otros

líderes de la comunidad. Debido a sus papeles de liderazgo, puede ser difícil

para estas personas reconocer que ellos, también, se pueden beneficiar de los

servicios psicosociales. La participación en una sesión de ejercicios de

deactivación (ver Capítulo III) puede proveer una avenida para proveer

información, encontrar apoyo y dar servicios al mismo tiempo.

33

Es esencial buscar la cooperación y el apoyo explícito de líderes de la

?

el tacto, el respeto de la confidencialidad de aquellos siendo ayudados y el

comportamiento ético es esencial.

Para todos aquellos que participan en la prestación de servicios, la discreción,

III: L

A SEGURIDAD YLA SEGURIDAD MATERIAL SUSTENTAN LA ESTABILIDAD

E

MOCIONAL

Es difícil para las personas mantener un estado estable mental después de un desastre o

en cualquier otra circunstancia, a menos que se llenen ciertas necesidades básicas.

Primero, deben ser asegurados del acceso a comida, agua, ropa y albergue. Segundo, su

necesidad por seguridad y estabilidad debe ser llenada. En el caso de desastres, esto

incluye no sólo la liberación del miedo de la propia vida, debido al desastre en sí, sino la

seguridad a los bandidos, del miedo a vándalos y del miedo de que el desastre llevará a la

pérdida permanente de la tierra o de la casa de uno. Tercero, debe ser asegurada la

seguridad e integridad de la familia. Esta “jerarquía de necesidades” tiene varias

implicaciones:

?

voluntarios es la máxima prioridad. Este bienestar es esencial para permitirles

continuar con su trabajo de asistencia, que a cambio es la base para asegurar

que las necesidades básicas de las víctimas directas del desastre están siendo

cumplidas. Una necesidad secundaria es asegurarse que el bienestar mental de

la víctima es suficiente para permitir su cooperación con los esfuerzos de

asistencia. A medida que el trabajo de asistencia continúa, se vuelve

importante responder a las necesidades de salud mental de las víctimas, pero

continuar respondiendo a las necesidades de salud mental de los voluntarios

sigue teniendo una importancia máxima.

En las etapas tempranas de la respuesta a desastres, la salud mental de los

?

hogares, creando empleos, reuniendo familias) es esencial para restaurar el

equilibrio emocional y mantener salud mental, en todas las etapas de la

respuesta al desastre. Por un lado, no hay una separación marcada de

necesidades físicas y materiales y, por el otro, están las necesidades

psicológicas. En cualquier etapa de la respuesta a desastre, la falla de

mantener el ímpetu hacia cumplir las necesidades físicas y materiales es una

amenaza directa a la salud mental.

La rápida reconstrucción física y social (por ejemplo, restaurando o creando

?

traumatización más allá de la traumatización creada por el desastre en sí. En

particular, la evacuación innecesaria, las condiciones pobres en un albergue, la

falla al proveer vivienda adecuada, la incertidumbre de los suministros de

comida y agua, y la separación de los miembros de la familia unos de otros

son en sí causas potentes de problemas subsecuentes de salud mental.

34

La falla de proveer necesidades básicas puede ser una fuente potente de

IV. I

NTEGRE LA ASISTENCIA PSICOSOCIAL CON PROGRAMAS GENERALES DE

A

SISTENCIA

Es difícil, sino imposible, proveer servicios psicosociales efectivos sin la cooperación

y apoyo de aquellos dirigiendo y proveyendo esfuerzos de asistencia médica y

material, a nivel local así como a nivel regional o nacional. Los oficiales

gubernamentales ( a nivel local o nacional) frecuentemente no reconocen o no dan

mucha prioridad a los efectos psicosociales de los desastres. Los voluntarios, que

necesariamente se están enfocando en las tareas urgentes y concretas de salvar vidas,

proteger propiedad, asegurar la provisión de comida, ropa, y albergue, y de

reconstruir infraestructura material de la comunidad pueden ver los servicios

psicosociales como innecesarios o incluso como que les estorban. Es esencial educar

a ambos de estos grupos sobre el impacto de los procesos psicosociales en el esfuerzo

de asistencia en sí y, a la larga, sobre las consecuencias de no responder a los efectos

de salud mental.

El desarrollo temprano de enlace con aquellos dirigiendo el trabajo de asistencia es

esencial. Puede ser útil formar una fuerza de trabajo de expertos en intervención

psicosocial, líderes formales de la comunidad (por ejemplo, los alcaldes de las

ciudades), representantes de grupos influyentes en la comunidad (por ejemplo,

iglesias, uniones), líderes del esfuerzo de asistencia, y representantes de las víctimas

para guiar y apoyar el trabajo psicosocial.

Una fuente potencial de contención es la estratificación social preexistente (por clase,

casta, género, rural vs. urbano, etc.) que puede llevar a que ciertos grupos (por

ejemplo, mujeres, personas pobres) se queden fuera del proceso. Conformarse con

los patrones tradicionales de estratificación en nombre de la eficiencia refuerza esos

patrones. Implementar programas a lo largo de líneas más igualitarias y participativas

puede producir conflicto y nuevas formas de estrés, pero también puede resultar, al

final, en servir a un grupo mayor de víctimas y producir una comunidad post-desastre

más integrada y cooperativa.

Algunos enfoques útiles para un trabajo temprano de enlace son:

?

trabajo de asistencia puede tener en ellos y en la disponibilidad y utilidad de

los servicios psicosociales para ellos.

Proveer información a voluntarios sobre los efectos emocionales que el

?

posible) con respecto a la naturaleza de las respuestas emocionales que

pueden esperar de las víctimas del trauma.

Proveer entrenamiento para voluntarios (antes de comenzar a trabajar, si es

?

información adecuada, exacta y no contradictoria a los sobrevivientes.

Informar a los voluntarios y a los oficiales de la importancia de proveer

?

servicios sin fragmentarse.

Educar a los oficiales de asistencia sobre la importancia de mantener los

?

deberán influir en las operaciones de rescate y asistencia:

35

Educar o informar a los oficiales de asistencia sobre varios hallazgos que

(a)

trabajo) juntos si es posible

la importancia de mantener los grupos primarios (familias, grupos de

(b)

si es posible de alguna manera

específicamente, la importancia de no separar a los niños de sus padres

(c)

esfuerzos de asistencia y recuperación

la importancia de hacer que las víctimas representen un papel en los

(d)

personas regresar a sus hogares tan rápidamente como sea posible

la importancia de evitar evacuaciones innecesarias y de dejar a las

(e)

que murieron, si así lo desean.

la importancia de permitir a los apesarados ver los cuerpos de aquellos

V. L

AS INTERVENCIONES DEBEN TOMAR EN CUENTA LA CULTURA DE LAS PERSONAS

Las personas de diferentes grupos culturales (incluyendo diferentes grupos sub-culturales

dentro de una sociedad más grande) pueden expresar angustia de diferentes maneras y

pueden hacer diferentes asunciones sobre las fuentes de angustia y cómo responder a

ellas. Las técnicas originalmente pensadas en países industrializados deben aplicarse con

sensatez, si se van a usar en otro lado. (Afortunadamente, hay un cuerpo de evidencia

sugiriendo que estas técnicas pueden ser adaptadas exitosamente a una gran variedad de

situaciones.)

Algunas de estas diferencias intra-culturales que deben tomarse en cuenta incluyen las

siguientes:

?

“científicos”, otros en términos más espirituales. ¿Dónde se encuentra ésta

cultura en particular?

Algunas sociedades explican el comportamiento en términos “racionales” o

?

entre una persona que está angustiada y otra que está tratando de ayudarla?

¿Cuál es el grado y naturaleza de las interacciones verbales que se esperan

?

como vergüenza, culpa, miedo y enojo? ¿Cómo son descritas varias

emociones?

¿Bajo que condiciones es socialmente apropiado expresar emociones tales

?

consejero? Por ejemplo, ¿Cuál es la distancia social apropiada entre ellos?

¿Qué deferencia se le debe al ayudante?

¿Cuáles son las expectativas sociales con respecto a los papeles de víctima y

?

tratamiento? ¿Hay expectativas con respecto a las secuencias de las

interacciones entre una persona buscando ayuda y el ayudante? ¿Se esperan

rituales específicos en el tratamiento?

¿Cuáles son las creencias culturales respecto al papel del ritual en el

?

imágenes, mitos y contar historias en una relación de ayuda?

¿Cuáles son las expectativas culturales con respecto al uso de metáforas,

?

concreta o material o consejos directos o instrucciones?

¿Hay alguna expectativa de que un ayudante proveerá asistencia inmediata

?

ejemplo, brujería, la voluntad de Dios, el destino, karma)? ¿Qué implica esto

36

sobre las expectativas y las necesidades con respecto a un sentido de control

personal?

¿Cuáles son las maneras tradicionales de entender las fuentes del desastre (por

?

(Por ejemplo, puede ser resignación, acción individual, acción colectiva). La

“depresión” puede o no ser vista como una manera problemática de entender

eventos.

¿Cuál es la manera culturalmente esperada de responder a eventos terribles?

?

rituales tradicionales y respecto al papel de la “medicina occidental”?

¿Cuáles son las expectativas de las personas respecto al uso de curaciones o

?

tocados al discutir sentimientos o problemas prácticos en la presencia de otros

miembros de la familia?

¿Es socialmente apropiado revelar sentimientos a otros? ¿Qué temas son

?

¿Cómo se explican los síntomas de “enfermedad mental”?

?

autoridad y especialmente hacia aquellos que ven como representantes del

gobierno?

¿Cuáles son las expectativas de las personas respecto a las figuras de

?

identidad cultural que el desastre ha interrumpido?

Las intervenciones necesitan ser sensibles a estas diferencias y pueden utilizarlas

efectivamente también. Citando varios ejemplos, al trabajar con víctimas de una

erupción volcánica en Filipinas, los consejeros incorporaron el rezo dentro de las sesiones

de “ejercicios de deactivación”; al trabajar con Indios Navajo traumatizados veteranos de

la guerra (EEUU), los curanderos tradicionales se enlistaron tanto para ayudar a proveer

servicios como para organizar rituales tradicionales dirigidos a limpiar guerreros que

regresan de la batalla.

Una forma que ayuda a crear tal sensibilidad es involucrar a las personas locales en cada

fase de los servicios psicosociales. Los voluntarios locales de salud, los padres, los

curanderos tradicionales, los líderes de uniones, los maestros y los líderes locales de la

comunidad deberán ser educados sobre las consecuencias psicosociales del desastre y

enlistados para servir como consejeros psicosociales. Con su ayuda y participación,

pueden ser desarrolladas modificaciones a las técnicas descritas en el Capítulo III.

En este contexto, las diferencias entre hombres y mujeres en estilos de enfrentamiento y

en lo que se ve como socialmente apropiado también pueden ser considerados como una

forma de “diferencia cultural”. Las intervenciones necesitan ser sensibles a las posibles

diferentes expectativas y necesidades de una mujer (por ejemplo, con respecto a hablar

sobre preocupaciones emocionales en una reunión familiar o en un lugar público).

¿Cuál es el papel de las actividades de subsistencia para establecer la

VI. L

AS INTERVENCIONES DIRECTAS TIENEN UNA LÓGICA IMPLÍCITA

Una variedad de técnicas específicas pueden ser útiles al responder al impacto emocional

del desastre en individuos, familias y otros grupos. En cualquier situación de desastre en

particular, estas técnicas pueden tener que ser modificadas o adaptadas, y hay muchas

otras intervenciones menos formales que pueden ser útiles.

37

En lo que sigue, nuestro enfoque está en los propósitos lógicos e implícitos de las

intervenciones, en lugar de en los detalles o mecanismos específicos de las

intervenciones. El último es abordado por un número de técnicas específicas en el

Capítulo III.

1.

contexto de sus vidas y su cultura. Contar una historia de lo que pasó es una

manera de crear un significado para el evento. Muchas víctimas encuentran

que es de ayuda el simplemente contarle a otros sobres sus experiencias en el

desastre o sobres sus experiencias en los días y semanas después del desastre.

Contar lo que pasó a otra persona también permite a la víctima revisar si sus

percepciones de lo que pasó son exactas. Contar la historia “exterioriza”

pensamientos y sentimientos, poniéndolos a examen de otros y de uno mismo.

El emitir sentimientos poco a poco cuando la experiencia está segura en el

pasado, hablando con otros o llorando, reduce el estrés. Las oportunidades

públicas de pesar, de celebrar y de otra manera expresar sentimientos también

alivia el estrés. Nota: mientras que hablar sobre experiencias es generalmente

sano, la “rumiación” (contar la historia repetida y obsesivamente) es asociada

con niveles más altos de depresión y deberá ser desalentada comprometiendo

a la víctima en actividades o diversiones alternas.

Para los niños, otros medios de comunicación incluyendo jugar, trabajos de

arte, y bailar, pueden jugar el mismo papel que el hablar juega en los adultos.

2.

estrés de la víctima. La información incorrecta produce confusión, puede

interferir con respuestas apropiadas y puede llevar a tensión entre víctimas o

entre víctimas y voluntarios. Provea a las víctimas con información exacta y

completa, tan pronto como sea posible, utilizando formas individuales y

directas de comunicación y anuncios públicos generales (por ejemplo, vía los

medios). Combata el tráfico de rumores. Es esencial tener una fuente única

de información de la que las víctimas puedan depender.

3.

desastre es el sentido de la víctima de haber perdido control sobre su vida y

sobre su destino. Las intervenciones ayudan a aquellos afectados por el

desastre a cambiar de sentirse ellos mismos como “víctimas” (es decir, como

pasivos, dependientes, con falta de control sobre sus propias vidas) a sentirse

“sobrevivientes” (que tienen un sentido de control y confianza en su habilidad

para enfrentar) y son centrales para prevenir o mitigar las dificultades

emocionales subsiguientes. Desaliente la pasividad y una cultura de

dependencia. Busque comprometer a las víctimas a solucionar sus propios

problemas. Debe ale ntarse a las víctimas a participar en tomar decisiones que

afectan sus vidas y de tomar parte en implementar esas decisiones. No debe

negársele un papel activo en la solución de problemas, en el interés de la

38

“eficiencia”. Para los adultos, el regreso al trabajo (ya sea su trabajo usual u

otra actividad significativa productiva o personal) ayuda a incrementar su

sentido de control y de competencia. Para los niños, el regreso a la escuela

hace la misma función. Incluso cuando las personas deben permanecer en un

albergue por períodos prolongados de tiempo, desarrollando un ingreso de

escala pequeña generando actividades productivas, permitiendo a las víctimas

a ayudar a llevar el albergue y la administración de la asistencia, y proveyendo

entrenamiento de habilidades son partes útiles de la rehabilitación psicosocial.

4.

normales después de un desastre, las víctimas pueden encontrar angustiantes

sus propias reacciones. El mejor antídoto es la educación. Reasegure a las

víctimas que sus respuestas no son un signo de que se “están volviendo

locos”. Explique el típico curso del tiempo (es decir, que, en la mayoría de

casos, se puede esperar que los síntomas se remitan en un período de semanas

o meses). Advierta a las víctimas que el aniversario del desastre, los

estímulos ambientales que les recuerdan al desastre u otros eventos tales como

funerales o acciones legales que surgieron del desastre, pueden llevar a un

breve regreso de los síntomas que se habían debilitado. Las víctimas también

deben saber que no todos experimentan los mismos síntomas o incluso

cualquier síntoma. No están condenados a tener síntomas.

5.

restaurar o crear redes de apoyo social es esencial al enfrentarse con los

estreses extremos creados por el desastre. Evite romper comunidades

existentes. Combata el aislamiento de las víctimas individuales. El reunir

familias tiene la máxima prioridad. Ayuda a reunir personas de la misma

vecindad, equipos de trabajo y otros grupos pre-existentes, y separar a

miembros de tales grupos pre-existentes (y especialmente miembros de la

misma familia) es dañino. Sólo en las situaciones más extremas deberán los

niños ser separados de sus padres (por ejemplo, si los padres del niño abusan

de él o lo rechazan porque son incapaces de enfrentar su propio trauma o la de

su hijo). Si es necesaria la separación del niño de sus padres (o si los padres

son lesionados o muertos), mantener al niño con otro adulto que conocen y en

quien confían (por ejemplo, un pariente, un maestro) es urgente. Casi nunca

es aconsejable “mandar lejos a los niños para su propia protección”. Es

importante regresar a los niños a la escuela, a los adultos a sus ambientes

sociales acostumbrados (por ejemplo, el trabajo). En algunas instancias, no

están disponibles grupos de apoyo no naturales. En esta situación, el crear

redes artificiales (por ejemplo, creación de grupos de actuales compañeros o

de auto-ayuda para tratamiento, ayudando a reorganizar y reconstruir

comunidades) ayuda. En la mayoría de los casos, las modalidades del grupo

de tratamiento deberán ser una parte central de la respuesta psicosocial al

desastre. Cuando sea posible, el grupo que es la unidad de tratamiento, deberá

ser un grupo que ocurre naturalmente, tal como la familia.

39

Nota: Mientras que el apoyo social generalmente ayuda a las personas a

enfrentar el estrés, las expectativas de que uno debe apoyar a otros, si es

excesiva, y el sentir mucha empatía por demasiadas personas puede exacerbar

el estrés. La resistencia del involucramiento en redes sociales deberá ser

evaluada caso por caso.

6.

estrés, y otros síntomas son también angustiantes para el individuo y puede

llevar a dificultades para adaptarse en lo que es intrínsicamente una situación

estresante. Mientras que la intervención excesiva para tratar dificultades

psiquiátricas atrincheradas va más allá del alcance de este manual, pueden ser

útiles más intervenciones limitadas con el tiempo, tales como intervención

breve en crisis o técnicas de relajación y desensitización. El escoger víctimas

para respuestas inusualmente intensas, utilizando instrumentos tales como

SRQ (Vea el Apéndice A: Técnicas de Evaluación) ayuda a identificar

individuos con necesidad de servicio más intenso. Aquellos con condiciones

psiquiátricas preexistentes también están en riesgo. Tales víctimas deberán

referirse a asesoría individual o en grupo más extensa, o medicación, si los

recursos están disponibles. Para aquellos con discapacidades psiquiátricas

preexistentes, deben hacerse esfuerzos para restaurar su tratamiento previo

(por ejemplo, terapia, medicación). Para aquellos sin historias previas de

desorden psiquiátrico pero que muestran una angustia aguda, la medicación

(por ejemplo, ansiolíticos para ansiedad y pánico agudos, neuroléptica para

síntomas sicóticos), cuando disponible, puede ser una respuesta útil a corto

plazo.

7.

esclavo de la tradición): Las comunidades tienen fortalezas y recursos. Estas

fortalezas y recursos pueden ser una herramienta poderosa para mitigar los

efectos de desastres en individuos.

Un sentido de comunidad, un sentido de identidad social, y una red de apoyo

social son apuntalamientos esenciales de la salud mental. Las intervenciones

y el apoyo para restaurar la moral de la comunidad, las actividades

económicas tradicionales, el bienestar preexistente y los servicios personales,

escuelas, patrones de descanso y recreación son útiles. Ayude a los individuos

a recrear sus papeles pre-desastre en sus comunidades.

Las comunidades tienen una riqueza de fortalezas tradicionales y de recursos.

Utilice curanderos indígenas y residentes locales, tomando sus habilidades

tradicionales y entrénelos en las técnicas de rehabilitación psicosocial. Utilice

rituales y ceremonias tradicionales, tales como rituales de curación y rituales

de purificación. Donde no existen tradiciones, pueden crearse nuevos rituales

comunales, tales como el día del pesar o tocar la campana diariamente o

procesiones.

40

Hay caídas potenciales en los esfuerzos por reconstruir la comunidad predesastre.

Algunas de estas son creadas directa o indirectamente por el

desastre en sí. Por ejemplo, pueden surgir conflictos entre los líderes

emergentes “creados” por la crisis del desastre y los líderes tradicionales o

entre los líderes locales y los expertos externos y elites. La crisis creada por el

desastre puede abrir largas fallas durmientes en las sociedades o comunidades

y puede llevar a nuevas relaciones dentro de las familias o dentro de la

comunidad. Una crisis es una oportunidad para que emerja el cambio en una

comunidad. “El construir sobre las fortalezas de la comunidad” no significa

buscar automáticamente restaurar la vieja estructura de la comunidad en el

interés de esfuerzos “eficientes” de asistencia, ni significa perseguir las

propias creencias de cómo las comunidades o familias “deberían” de estar

estructuradas. Es un compromiso a la comunidad, en lugar de una estructura

particular de la comunidad, que representa un área de esperanza para las

víctimas.

Hablando: Las personas necesitan hacer sentido de un desastre, en elComunicación de información: La incertidumbre incrementa el nivel deFacultad: Uno de los aspectos psicológicamente más devastadores de unNormalización: Mientras que las respuestas emocionales no familiares sonApoyo Especial: La recuperación del desastre es inherentement e social. ElAlivio de Síntomas: La ansiedad, la depresión, las respuestas exageradas alConstruya sobre las fortalezas y tradiciones de la comunidad (sin ser

VII. L

OS NIÑOS TIENEN NECESIDADES ESPECIALES

En su mayoría, los mismos principios que aplican para adultos aplican para niños, con

adaptaciones apropiadas para su edad (es decir, utilice lenguaje apropiado para la edad

del niño; sea concreto). Las varias reacciones específicas del niño a un desastre

discutidas anteriormente sugieren varios principios adicionales para trabajar con niños:

?

observar y ser afectados por las reacciones de sus padres. A menos que haya

fuertes razones de lo contrario, tal como una relación de abuso padre-hijo o la

no-disponibilidad física o psicológica de los padres, el involucrar a los niños

junto con sus padres deberá ser una gran parte del tratamiento. Ayuda el

alentar a los padres a discutir con el niño qué pasó en el desastre, a reconocer

y aceptar y entender las reacciones de su hijo y a comunicarse abiertamente

sobre sus propias reacciones.

Los niños son afectados por el desastre tanto directa como indirectamente, al

?

los padres ignoren o nieguen los signos de angustia en sus hijos o padres o que

atribuyan como “intencional”comportamientos regresivos tales como mojar la

cama o actuar comportamientos. Los padres deberán ser educados sobre estos

temas, y la búsqueda de casos deberá seguirse por otras rutas (por ejemplo,

escuelas) también.

Una barrera para identificar niños con necesidad de servicios puede ser que

?

apropiadas a comportamientos particulares y a los beneficios de tratamientos

específicos, también . Por ejemplo (a) comportamientos regresivos, tales

como mojar la cama, deberán ser aceptados inicialmente. El niño deberá ser

confortado sin demandas. Él o ella no deberán estar avergonzados o

criticados o castigados. Más tarde, las expectativas normales pueden ser

reasumidas gradualmente. (b) Las intervenciones de comportamiento

(sistemas de recompensar comportamientos deseados, con límites en

comportamientos indeseables) son las respuestas más útiles a

41

comportamientos inapropiados. (c) El confort físico puede ser útil para

reducir los niveles de ansiedad entre los niños. Un estudio ha mostrado que

los masajes regulares de espalda y cuello pueden ser útiles. (d) Los niños

necesitan ser reasegurados y obtener permiso para expresar sus propios

sentimientos sin temor a ser juzgados.

Los padres se pueden beneficiar de la educación con respecto a respuestas

?

Cuando es absolutamente necesario (por la seguridad del niño o por

inhabilidad de los padres de cuidar del niño), deben hacerse esfuerzos para

asegurarse de que el niño es acompañado por figuras familiares e importantes

en sus vidas, tales como abuelos, otro hermano o un maestro.

Debe evitarse la separación de los niños de sus padres, si es del todo posible.

?

causa del desastre, sus propias acciones y la normalidad de sus actuales

sentimientos. Por ejemplo, pueden creer que de alguna manera tienen la culpa

de lo que pasó. La exploración y la corrección de estas ideas es parte del

tratamiento

Los niños especialmente tienden a extraer conclusiones inexactas sobre la

?

utilizar el lenguaje efectivamente para describir sus sentimientos o para

trabajar a través de sus reacciones. El pintar, jugar con títeres, representar

papeles, o escribir, que no está específicamente enfocado al desastre (por

ejemplo, poesía, historias), puede ser una manera útil de permitirles la

completa exploración de respuestas. Estos acercamientos “expresivos” son

discutidos en más detalle abajo.

Los niños pequeños (hasta diez u once, al menos) pueden no ser capaces de

?

sentimientos, pero en cuanto sea posible, debe perseguirse el regreso a la

estructura de las rutinas del hogar.

Debe dárseles tiempo a los niños para experimentar y expresar sus

?

lugares para buscar casos. Proveyendo un ambiente estructurado para el niño,

ayudan al niño a regular sus reacciones. Un regreso rápido de los niños al

colegio y el monitoreo de la asistencia y de síntomas inusuales ayuda.

Cuando los niños regresan a la escuela después de un desastre, no deberán ser

empujados inmediatamente a las rutinas ordinarias de la escuela. En cambio,

debe dárseles tiempo para hablar sobre el evento y de expresar sus

sentimientos sobre él (sin forzar a los que no quieren hablar). Las sesiones en

la escuela con clases o grupos enteros de estudiantes pueden ser de ayuda. La

escuela también puede llevar a cabo reuniones con los padres para discutir las

respuestas de los niños y proveer educación para los padres sobre cómo

responder a los niños después de un desastre.

Las escuelas juegan un papel clave como lugares para intervención y como

VIII. L

OS VOLUNTARIOS DE RESCATE Y ASISTENCIA TIENEN NECESIDADES

E

SPECIALES

Los voluntarios de rescate y asistencia están en alto riesgo de respuestas emocionales

adversas y en una alta prioridad para intervención. Sus necesidades son frecuentemente

ignoradas o vistas como “menos importantes” que aquellas de las víctimas primarias del

desastre, y ellos mismo están frecuentemente mal preparados para sus propias reacciones

emocionales a sus experiencias al dar asistencia en desastres.

42

Los voluntarios (incluyendo policías, bomberos, y soldados que pueden estar

involucrados en respuesta a desastres) frecuentemente desarrollan una cultura de

“distanciamiento defensivo”. Pueden enfrentar el estrés con “humor negro”,

insensibilidad superficial y una creencia que hacer bien el trabajo es más importante que

expresar sus sentimientos. No buscan asistencia y pueden resistirse a ir a intervenciones.

Después de un tiempo en el trabajo, el estrés acumulado puede llevarlos a “extenuación

personal”, un síndrome en el que el trabajador de rescate pierde su entusiasmo por el

trabajo, se vuelve menos eficiente, se siente crónicamente fatigado, se siente acosado por

demandas injustas y se siente crónicamente irritable con y crítico con sus compañeros y

clientes.

?

escogidos y sólo aquellos que se cree son adecuados son escogidos para

ayudar a aminorar la frecuencia de reacciones adversas. Las personas con un

sentido de independencia, una sentido de identidad al trabajo y fortaleza

personal y experiencia previa a trabajos relacionados con pérdida hacen un

mejor trabajo. Aquellos con pérdidas personales recientes que no han sido

trabajados están en un alto riesgo de reacciones adversas.

Un proceso en el cual los voluntarios de rescate y asistencia potenciales son

?

adversos. Tanto como sea posible, los voluntarios en rescate y asistencia

deberán estar preparados de antemano a qué esperar, tanto práctica como

psicológicamente, de ellos mismos y de las víctimas. Si es posible, la

preparación deberá enfocarse en el desastre en particular al que están

respondiendo. Mientras más cerca están sus expectativas a las realidades que

enfrentarán, mayor su sentido de predictabilidad y control, menores sus

sentimientos de impotencia e incertidumbre.

El entrenamiento y la experiencia ayudan a prevenir efectos psicológicos

?

utilizar para protegerse emocionalmente. Esto puede incluir entrenarse en

técnicas de distanciamiento y relajación (por ejemplo, utilizar imágenes

placenteras para evitar meditar sobre los horrores del desastre y la

imposibilidad de hacer todo lo que debe hacerse; ejercicios de respiración),

educación en la necesidad de descanso y comida adecuadas y educación sobre

el valor de los “ejercicios de deactivación” periódicos (ver Capítulo III).

Ayuda entrenar a los voluntarios en habilidades de enfrentamiento que pueden

?

organizacionales. Los siguientes pueden ser útiles para reducir el estrés:

Una gran fuente de estrés en los voluntarios surge de los temas

(a)

Reducir la burocracia y el papeleo

(b)

voluntarios

Promover un sentido de compañerismo y apoyo mutuo entre los

(c)

voluntarios y sus supervisores

Intervenciones para terminar conflictos entre voluntarios o entre

(d)

Proveer información adecuada sobre tareas y el desastre en general

(e)

43

Proveer suministros adecuados por el trabajo que se demanda

(f)

poder cumplir con su asignación de tareas

Desarrollar reglas y horarios de trabajo que permiten a los voluntarios

(g)

Mantener comunicación entre voluntarios y sus propias familias.

(h)

Proveer facilidades adecuadas para descansar, dormir, lavarse y comer

(i)

voluntarios

Proveer comida, albergue y tiempo de descanso adecuado para los

(j)

tráfico y proveer espacio para tomar un descanso

Intervenciones ambientales para reducir ruido, mejorar el flujo de

(k)

haciendo los voluntarios.

Proveer reconocimiento y apreciación por los sacrificios que están

?

firmes sobre prioridades del equipo, que pueden aceptar la angustia de sus

supervisados, que proveen retroalimentación positiva y que monitorean la

carga de trabajo de los voluntarios, ayudan a prevenir la “extenuación

personal”.

Los supervisores comprometidos que no son sobre controladores pero que son

?

agudas de estrés entre voluntarios y para responder inmediatamente. Puede

ayudar observar a los voluntarios, tener una interacción informal con los

voluntarios incluso si no muestran signos de estrés, y tener contacto con los

supervisores. El dejar que los voluntarios que no muestran signos agudos de

angustia ventilen brevemente puede aliviar el estrés. El tiempo libre para

tomar una pequeña caminata, tomar una taza de café o meditar pueden ser

útiles. Durante los cambios de turno, es mejor no quitar a los voluntarios de la

escena de su trabajo. Ayuda comunicar que los fuertes sentimientos son

entendibles y esperados, pero que el regreso rápido a las tareas de asistencia

también es esperado.

Deben hacerse esfuerzos para asegurar la rápida detección de reacciones

?

ejemplo, un conflicto entre voluntarios o entre voluntarios y víctimas) o

cualquier otro incidente estresante inusual (por ejemplo, un accidente que

lesiona a un trabajador), debe llevarse a cabo una sesión de “ejercicios de

activación” más extensa. Es importante que los voluntarios tengan un lugar

donde puedan expresar preocupaciones y reacciones en una atmósfera de

apoyo y bloquear criticismo destructivo. La técnica de “ejercicios de

activación” está descrita en detalle en el Capítulo III.

Después de unas pocas horas de cualquier incidente interpersonal inusual (por

?

ejercicios de deactivación antes de que el trabajador en desastre regrese a casa

a su vida “regular”, son esenc iales. Busque crear un entendimiento entre los

oficiales de asistencia de que se espera que los voluntarios tomen parte en los

ejercicios de deactivación regulares, sin importar si muestran individualmente

o no signos activos de angustia. Los voluntarios en desastres, en sí, deben

estar concientes que la participación en ejercicios de deactivación es parte de

su trabajo. La técnica de “ejercicios de deactivación” se describe en detalle en

el Capítulo III.

Los “ejercicios de deactivación” periódicos y especialmente sesiones de

?

esperar cuando el trabajador en asistencia regresa a casa. Un panfleto de

44

muestra que contiene tal información puede encontrarse en el Apéndice C

(Panfletos).

Ayuda proveer información a los voluntarios y a sus familias sobre que

?

asistencia están en riesgo, sino los líderes de la comunidad involucrados en la

reconstrucción, ya sea por su experiencia directa al desastre o por

“traumatización vicaria” como resultado de trabajar de cerca con tantas

víctimas primarias o secundarias del desastre. También es indicado dar

entrenamiento, supervisión de compañeros o grupos y sesiones de ejercicios

de deactivación periódicas para estos grupos.

45

No sólo los que están jugando un papel directo en operaciones de rescate y

Capítulo III:

Técnicas de Intervención Psicosocial

Evaluación y Búsqueda de Casos

Qué es:

Varias técnicas para identificar a aquellos en necesidad de servicios

Personas a las que es dirigido:

Voluntarios y víctimas primarias del desastre

Cuando Usarlo:

En desastres a gran escala (por ejemplo, huracanes, terremotos), es de alta prioridad

identificar qué víctimas están en más riesgo de volverse o de permanecer sintomáticos.

En su mayoría, es improbable que las víctimas busquen asistencia por su cuenta. Varios

acercamientos para identificar a aquellos con necesidad de servicios pueden ser

utilizados:

Por categoría: Ciertos grupos son especialmente vulnerables. Estos incluyen

voluntarios, víctimas a quienes se les murió un familiar en el desastre, víctimas

que estuvieron atrapadas o enterradas en el curso del desastre, los niños entre

cinco y diez años, madres de niños pequeños, y víctimas con una historia previa

de pobre adaptación al trabajo o a la escuela o enfrentamiento pobre en períodos

previos de alto estrés.

Por patrones específicos de comportamiento: Pueden estar señalizando dificultad

aquellos que se meten en comportamientos inadecuados, tales como niños que se

quedan fuera de la escuela después del desastre o adultos que se ausentan del

trabajo o que fallan al “recuperarse”. De igual manera después de los primeros

días después del desastre, los que se presentan con problemas médicos “vagos”

tales como perturbaciones del sueño, fatiga excesiva, dolor difuso, dolores de

cabeza inexplicables o síntomas gastrointestinales pueden estar evidenciando

angustia psicológica. Aquellos que expresan pensamientos suicidas o están

haciendo intentos suicidas u otros intentos de auto-daño son una alta prioridad.

Por el uso de instrumentos de clasificación: Los listados de síntomas pueden ser

distribuidos en las escuelas, las iglesias, los lugares de trabajo o los albergues. El

Cuestionario de Informe de Síntomas (SRQ, por sus siglas en inglés), ha sido

utilizado en muchos países y ha sido exitoso al identificar adultos y adolescentes

mayores en angustia.

diseñada para uso en niños, y un cuestionario dirigido a detectar signos de

“extenuación personal” entre los voluntarios puede encontrarse en el Apéndice

A

46

Por búsqueda de casos: Esfuerzos de alcance, incluyendo distribución de

panfletos, anuncios en la radio y televisión, artículos en periódicos, pláticas

públicas, carteles en oficinas o centrales del esfuerzo de asistencia pueden

estimular auto-referencias. Los maestros, líderes religiosos, voluntarios médicos,

supervisores de lugares de trabajo y otros residentes locales que tienen contacto

con un número sustancial de víctimas deberán enlistarse para ayudar a aquellos en

angustia.

47

En cualquier momentoEl SRQ, dos formatos de una Lista Pediátrica de Síntomas.

Ejercicios de Deactivación de Estrés de Incidente Critico

Qué es:

experiencias de desastre y llegar a un cierre con ellas.

Una técnica estructurada para ayudar a individuos y grupos a procesar sus

Personas a las que es dirigido:

Voluntarios, víctimas del desastre (directas e indirectas)

Cuando Usarlo:

de no-asistencia. Con víctimas, varios días hasta un año después del desastre

(Nota: El modelo de intervención CISD (por sus siglas en inglés) fue propuesto

originalmente por J. Mitchell en la

Los ejercicios de deactivación de estrés de incidente crítico (CISD) es una discusión

estructurada de grupo. Su meta es ayudar a las personas a construir un relato de sus

experiencias para ayudar a prevenir las intensas emociones y experiencias del desastre

para que no se tornen atrincheradas en forma de síntomas discapacitantes. Permite a las

víctimas compartir sentimientos poderosos cargados de enojo, impotencia, o miedo, de

una manera que ayude a disolverlos. Las víctimas aprenden que estas reacciones son

experimentadas por otros también y que son “normales”. Aprenden que, a pesar de que

pueden tener experiencias específicas diferentes en el desastre, no están solos.

Con voluntarios, periódicamente y antes de regresar a las actividadesRevista de Servicios Médicos de Emergencia, 1983).

Los ejercicios de deactivación pueden ser realizados preventivamente con voluntarios o

con grupos de víctimas, para tratar de prevenir la emergencia de síntomas

discapacitantes o para minimizar sus efectos duraderos. También puede hacerse con

grupos identificados con síntomas o que están en alto riesgo, utilizando las técnicas

descritas abajo.

El ejercicio de deactivación usualmente se lleva a cabo en un ambiente de grupo. El

grupo puede consistir de un equipo de trabajo de voluntarios, un equipo de trabajo

preexistente (por ejemplo, la tripulación de un tren, un equipo de trabajo en una fábrica),

un grupo de vecinos, una familia, o un grupo de sobrevivientes reunidos en una base ad

hoc. Este grupo puede consistir de hasta quince miembros.

El ejercicio de deactivación se lleva a cabo al menos unos cuantos días después del

evento

corto plazo (por ejemplo, incredulidad, negación, un sentido de irrealidad, reacciones

retardadas) y la preocupación de lidiar con asuntos prácticos puede interferir.

siendo una técnica útil meses o inclusive varios años después del desastre.

. Si se intenta muy temprano después del desastre, las reacciones emocionales aContinúa

El ejercicio de deactivación involucra una única sesión, durando como dos o tres horas.

Si las víctimas muestran reacciones intensas duraderas o especiales, pueden agregarse

48

sesiones adicionales o el asesoramiento individual puede ser utilizado como una

actividad de seguimiento. Si es necesario, también puede llevarse a cabo una versión

acortada.

Cuando sea posible, puede ser de ayuda tener dos consejeros de desastres reuniéndose

con el grupo. Uno juega el papel principal de liderar al grupo en el proceso de discusión,

preguntas, escuchar y dar información. El segundo está disponible para pasar tiempo con

cualquier participante que necesite dejar el grupo debido a su angustia así como también

para ayudar a guiar el proceso general del grupo. (Como un beneficio adicional, los dos

consejeros pueden hacer un ejercicio de deactivación entre ellos sobre sus respuestas a la

sesión).

El ejercicio de deactivación de Estrés de Incidente Crítico procede a través de una serie

de fases pre planificadas. Puede ser modificado en una variedad de maneras, para tomar

en cuenta las necesidades de las víctimas individuales, diferencias culturales, los efectos

de los diferentes tipos de desastres, etc. Los lineamentos que siguen tienen como

propósito ser sugestivos, en lugar de un grupo rígido de reglas.

Fase 1: Introducción:

una visión general del proceso: (es decir, durará como dos horas; se les pedirá a las

personas que cuenten sus historias del desastre y sus reacciones; será ofrecida

información sobre reacciones normales a desastres). Describa las metas (ayudar a las

personas a entender qué les está pasando y por qué, para que puedan manejar sus

reacciones más efectivamente y con una ansiedad y ruptura mínima en sus vidas).

Busque normalizar las experiencias de las personas: se esperan síntomas emocionales

inusuales, aunque la falta de síntomas también es normal. Conteste preguntas. Aborde

los miedos de los participante y posibles malas interpretaciones (por ejemplo, no es

psicoterapia; la participación no significa que sean “anormales”).

Deben declararse las reglas de la sesión: (a) No se requiere que nadie hable, aunque son

alentados a hacerlo. (b) Deberá evitarse el juzgar o culpar a otros. (c) Todos deben

escuchar a los otros y dejarlos decir lo que quieren. (d) Los participantes deberán hablar

por sí mismos, no por otros. (e) si alguien está muy perturbado, todavía deberán tratar de

quedarse en el grupo. Si deben irse para recobrar compostura, puede hacerlo, pero deben

regresar prontamente. (f) Los procedimientos son confidenciales: nadie debe hablar

sobre la sustancia de lo que los otros dijeron afuera del grupo (no “chismes”).

Introdúzcase y explique cuál es el propósito de la sesión.

Fase 2: Narrativas:

colectiva de lo que pasó.

quiere comenzar?” Incluya el relato de todos de lo que les pasó (aunque, otra vez, los

participantes pueden pasar si así lo escogen). Trate de no enfocarse en reacciones

psicológicas en este punto. Si los participantes comienzan a hablar sobre sus reacciones,

con gentileza vírelos de regreso a los “hechos”. Con los voluntarios, el punto de partida

puede ser preguntar sobre cuál fue su papel en el esfuerzo de asistencia y si hubo algunas

situaciones problemáticas.

49

En esta fase, el objetivo es compartir hechos y crear una escena“Díganos quien es y qué pasó desde su perspectiva. “¿Quién

Fase 3: Reacciones:

pensamientos y sentimientos.

síntomas, que aminora los sentimientos de aislamiento y vergüenza. También aprenden

que los pensamientos y sentimientos están relacionados, y que los cambios en

entendimiento pueden llevar a cambios en los sentimientos.

En esta fase, se desarrolla un inventario compartido deLos participantes aprenden que otros comparten sus

(a)

personas al momento del incidente. “¿Cuáles fueron sus primeros pensamientos?

¿Qué pensó después?” “¿Qué hizo entonces?” Luego pregunte sobre reacciones

después de los eventos. “¿Qué pensó cuando el evento terminó?”

Camine alrededor del cuarto y pregunte sobre las reacciones cognoscitivas de las

(b)

participantes describir sus sentimientos, uniéndolos a sus pensamientos y

evaluaciones de la situación. “¿Cómo se sintió entonces?” “¿Qué fue lo peor de

la experiencia para usted?” “¿Qué aspectos de los eventos le causaron el mayor

dolor?” Pregunte sobre las reacciones de la familia y otras personas significativas

en la vida de los participantes. Busque sentimientos de que otros miembros de la

familia u otras personas significativas no entendieron lo que les pasó o que los

miembros de la familia

preocupación. Pregunte sobre reacciones subsecuentes (por ejemplo, “esa noche”

o “al día siguiente”). Pregunte por reacciones físicas como síntomas emocionales.

Ahora cámbiese a informes de sentimientos en lugar de pensamientos. Pida a losincrementaron su ansiedad por la forma en que expresaron

(c)

semanas después del evento, moviéndose al presente.

Continúe explorando la secuencia de pensamientos y sentimientos en los días o

(d)

“¿Cómo se enfrentó con eso? ¿Cómo lo está enfrentando?” “¿Qué hace

usualmente cuando se siente de esta forma?” “¿Qué lo ha ayudado en otros

momentos para enfrentar problemas?” “¿Qué puede hacer para ayudarse la

próxima vez que se sienta de esta forma?” “¿Hubo algún aspecto positivo de la

experiencia?” (Con los voluntarios, especialmente, es útil ayudar a identificar los

recuerdos más positivos).

Ahora a cambiarse lejos de las emociones. Explore estrategias de enfrentamiento.

Fase 4: Educación:

En esta fase, el enfoque cambia más formalmente a educación,

aunque las intervenciones educativas pueden hacerse a través del proceso.

(a)

acciones, sentimientos).

Resuma la sesión, juntando las narrativas y las respuestas (pensamientos,

(b)

instantáneamente y que pueden aparecer nuevos síntomas. Reconozca el potencial

de algunos tiempos difíciles. Sin embargo, persista con la expectativa que esto

será por un tiempo limitado. Pero sea realista: para que los síntomas disminuyan

pueden pasar meses o incluso un año o más.

50

Advierta a los participantes que sus síntomas pueden no aminorarse

(c)

descansos, tener una buena dieta, hacer ejercicio. Aliente el hablar con otros.

Aliéntelos para que identifiquen pasos concretos que necesitan perseguir.

Enseñe técnicas de manejo del estrés. Enfatice la importancia de tomar

(d)

desensitización de síntomas fóbicos). Arregle para seguimiento o referencia.

Identifique a aquellos que necesitan ayuda inmediata (por ejemplo,

(e)

Arregle para seguimiento.

Fase 5: Seguimiento:

cuestionario formal o por una breve entrevista. Sígale la pista a la recuperación o la falta

de ella. Identifique lo que ha sido de ayuda. Identifique problemas que necesitan más

atención.

Dos o más semanas después, dé seguimiento, ya sea con un

Variaciones y adaptaciones:

1.

desastre), el ejercicio de deactivación es una respuesta no ha su experiencia del

desastre en sí sino a los estreses y tensiones del trabajo de asistencia. Pueden ser útil

llevar a cabo sesiones de ejercicios de deactivación periódicamente (por ejemplo, una

vez a la semana). En cualquier caso, debe programarse una sesión antes de que los

voluntarios de fuera de la comunidad del desastre regresen a su casa a sus vidas

“diarias”.

Una sesión de ejercicio de deactivación al final del servicio deberá enfocarse en temas

tales como:

Con voluntarios en desastres (asumiendo que no son ellos víctimas primarias del

?

para ello? ¿Cuáles fueron sus expectativas iniciales y sus reacciones

iniciales?

¿Cómo se involucró? ¿Cuál fue su papel? ¿Se sintió entrenado / preparado

?

etapa?

¿Cuáles fueron sus últimas experiencias? ¿Qué hizo y qué pensó en cada

?

enojado, culpable? ¿Algunas de sus experiencias desataron recuerdos de

cosas malas que le han pasado?

¿Qué fue específicamente difícil para usted? ¿Qué lo hizo sentirse importante,

?

¿Qué salió bien? ¿Qué partes le hicieron sentir bien sobre la experiencia?

?

¿Cómo fueron sus relaciones con otros voluntarios? ¿Cómo se llevaban?

?

¿Cuáles son sus sentimientos hacia las víctimas ahora?

?

expectativas para su regreso? ¿Qué se siente terminar? ¿Anticipa dificultades

al reasumir su vida normal? ¿Tiene arrepentimientos al irse?

¿Cómo ha sido para su familia que usted no esté? ¿Cuáles cree que son sus

?

¿Qué aprendió que puede ser útil en el trabajo en desastres futuros?

51

2.

bajo una variedad de restricciones.

¿Qué significó para usted esta experiencia? ¿Qué aprendió de sí mismo?El ejercicio de deactivación puede ser conducido con una variedad de audiencias y

?

presente comparta sus experiencias y el énfasis vira hacia las porciones

educativas.

Con un grupo muy grande (más de veinte), es imposible que cada persona

?

El ejercicio de deactivación incluso puede darse uno a uno, si es necesario.

?

como grupo. Esto puede ser especialmente útil si hay evidencia que un niño

está angustiado o en riesgo de futuras dificultades.

3.

ejemplo, los grupos formados en respuesta a una erupción volcánica en las Filipinas

reemplazaron los ejercicios de entrenamiento en relajación con el rezo como parte de

la sesión. Otros rituales curativos tradicionales pudieran incorporarse de una manera

similar.

52

El ejercicio de deactivación puede hacerse utilizando una unidad familiarEl ejercicio de deactivación puede ser adaptado a varias situaciones culturales. Por

Intervención en Crisis

Qué es:

situación de crisis

Un grupo de técnicas para ayudar a individuos a recobrar control sobre una

Personas a las que es dirigido:

Voluntarios individuales, víctimas del desastre

Cuando Usarlo:

presenten “en crisis”

Una “crisis” ocurre cuando una persona se enfrenta con una situación peligrosa u otra

seriamente estresante donde sus mecanismos habituales de resolución de problemas no

tiene éxito. Puede resultar la ansiedad, el miedo, la culpa y vergüenza, sentimientos de

impotencia o desesperanza, una sentido de desorganización o enojo. El desastre en sí

representa una crisis para la mayoría de las víctimas. En los días, semanas y meses

después de un desastre, pueden aparecer crisis adicionales para las víctimas y para los

voluntarios. Un incidente inesperado o simplemente la acumulación de estrés con el

tiempo pueden constituir una “crisis”.

Cualquier momento después del desastre, cuando los individuos se

La intervención en crisis es un grupo de técnicas dirigidas a ayudar a la persona en

crisis a recobrar el control sobre la situación de crisis

enfocada en tal momento, dirigidos a ayudar a que la víctima obtenga control sobre la

situación de crisis, puede prevenir dificultades futuras. La intervención en crisis puede

ser enfocada en un individuo, varias personas juntas o pequeños grupos (incluyendo una

unidad familiar).

. Un poco de apoyo y ayuda

El proceso de intervención en crisis involucra, primero, identificar y clarificar los

elementos de la crisis (el problema o tema o situación); segundo, desarrollar estrategias

para la solución de problemas; y tercero, movilizar a la persona a actuar sobre estas

estrategias.

Simplemente identificar los elementos de la crisis puede, en sí, ayudar al cliente a

recobrar un sentido de superioridad. El ventilar los sentimientos y hacer que el cliente

esté consciente que los sentimientos intensos no representan “volverse loco” puede ser

útil, pero el flujo de afecto deberá ser monitoreado para que el cliente no se asuste de

perder control para que su pensamiento no se vuelva más desorganizado. La tarea

subsiguiente es ayudar al cliente a descubrir soluciones, accesar redes de apoyo y

recursos y servicios concretos. Esto puede ser un proceso muy informal, logrado en tan

poco como unos cuantos minutos, o puede ser más formal y requerir de varias reuniones.

Algunos lineamentos para la intervención en crisis:

53

?

le preocupa? ¿Me puede contar sobre ello?” Muestre interés y preocupación

activa.

Busque abrir discusión con preguntas simples y factual: “¿Qué pasó?” “¿Qué

?

allá de la que es ofrecida espontáneamente. ¿Qué está pasando (o no pasando)

que está produciendo un estado de crisis en progreso en el momento?

De seguimiento con preguntas específicas. Reúna información específica más

?

ejemplo, que un ser querido pudo haber muerto en el desastre) como autoprotección,

a menos que la persona no esté en la realidad o está expresando

creencias que son perjudiciales a su bienestar inmedia to. Provea empatía,

calor, apoyo y reaseguramiento. Pueden ser de ayuda los gestos tales como

una palmadita en la espalda o un ofrecimiento de una taza de café. Reconozca

el dolor, el miedo, el sufrimiento y la preocupación. “Debió haber sido

aterrador.” “Puedo ver qué preocupado debió haber estado.” “Puedo ver

como pudo haberse ido.” Ayude al cliente despacio y con gentileza a entender

la situación más realísticamente.

Respete necesidades iniciales para minimizar o negar lo que pasó (por

?

(“¿Cómo se sintió respecto a esto cuando ocurrió? ¿Cómo se siente ahora al

respecto?”). Provea aliento. Refleje los comentarios de la víctima para abrir

espacio par elaborar. Reconozca sentimientos pero no indague profundamente

ni busque intensificarlos-esto es intervención en crisis, no terapia a largo

plazo. Pregunte. ¿Hay pensamientos que él o ella no puede sacar de la

cabeza? Mientras que la expresión de sentimientos o de pensamientos sobre

la situación que produce la crisis puede ayudar, desaliente la meditación

repetitiva.

Gradualmente busque evocar pensamientos y sentimientos y reacciones

?

otra crisis. No asuma que sabe esta respuesta. Por ejemplo, un desastre tiene

muchos aspectos potencialmente angustiantes. ¿Cuál es? ¿Es la lesión

personal? ¿Pérdida de propiedad? ¿Preocupación sobre los seres queridos?

¿Ver a otros heridos? ¿Vergüenza ante como la víctima actuó?

Esté alerta para encontrar que es lo que angustia a la víctima del desastre u

?

formular las dimensiones del problema y su significado para la víctima.

Enfóquese en los problemas, necesidades y prioridades inmediatas. Busque

?

¿Qué hicieron en varios momentos durante y después del desastre (u otra

situación productora de crisis)? ¿Es su entendimiento de los eventos exacto y

realista? ¿Pueden enfocarse en las siguientes tareas y aquellas de su familia?

¿Cómo se han enfrentado con el estrés o con desastre en el pasado? ¿Cómo

enfrentan el enojo, dolor, pérdida, falla? ¿Qué ayuda? ¿Qué no ayuda?

¿Cómo están enfrentando la situación ahora? ¿Qué apoyos están disponibles

para ellos? ¿Qué recursos están disponibles?

Evalúe las habilidades de enfrentamiento de la víctima y sus fuentes de apoyo.

?

irreal, alucinaciones, pensamientos suicidas, pensamientos agresivos y

violentos).

Busque signos de enfermedad mental severa (por ejemplo, ilusiones, negación

?

víctima a generar alternativas, planes, acciones, soluciones, prioridades

54

específicas y determine lo que necesitan hacer después (incluyendo ayuda o

apoyo que puedan necesitar).

Responda a necesidades inmediatas basadas en la realidad. Ayude a la

?

pasividad, dependencia y regresión. Por ejemplo, en la mayoría de los casos,

es mejor que el cliente haga las llamadas telefónicas para arreglar sus propias

necesidades que que lo haga el consejero de desastre.

Aliente el manejo activo de necesidades de parte del cliente. Desaliente la

?

sentimientos de superioridad, tales como tomar parte en actividades de rescate

y recuperación. Aliente el hablar de la experiencia e identificar y aceptar

como naturales sus propias respuestas. Conecte a las personas con las

respuestas de otros para que reconozcan sus problemas y respuestas en común.

Refuerce las interacciones de apoyo con la familia y amigos.

Refuerce el enfrentamiento adaptivo. Aliente acciones que faciliten los

?

producen más desorganización.

Ayude a la víctima a manejar sus sentimientos en dosis aceptables que no

?

pasividad o inactividad. Transmita la expectativa de que la víctima puede

tomar decisiones, controlar su propio destino, proveer sus propias

necesidades, con asistencia.

De permiso para o incluso prescriba descanso, pero no provea refuerzo a la

?

localizarlas, para permitir un seguimiento posterior. En algunos casos, puede

ser apropiado dar el seguimiento después de un período corto (por ejemplo,

veinte minutos). En otros casos, cuando un tema de más tiempo está en juego,

dé seguimiento unos días después.

55

Asegúrese de obtener información sobre la identidad de las personas y cómo

Técnicas de Reducción de Estrés

Qué es:

Técnica para ayudar a individuos a reducir estrés y ansiedad

Personas a las que es dirigido:

Voluntarios, víctimas

Cuando Usarlo:

Los desastres producen una gran cantidad de estrés y ansiedad, tanto inmediatamente

como en el transcurso de las semanas o meses que siguen. Una variedad de técnicas

pueden ser útiles para reducir el estrés y la ansiedad.

Descanso y Recreación: Ambos, los períodos breves de descanso en el curso de las

actividades diarias y el sueño adecuado son importantes, tanto para voluntarios como

para sobrevivientes. Se entiende que la emergencia creada por el desastre puede interferir

con estos en las primeras horas o días después del desastre. Tan pronto se llenen las

necesidades de rescate más urgentes, de vida o muerte, permita que los voluntarios tomen

un descanso o una siesta corta y asegúrese que están disponibles facilidades adecuadas

para esto. Aliente a aquellos que supervisan los esfuerzos de asistencia a hacer un

horario para los turnos de los voluntarios para asegurarse que los voluntarios duerman lo

suficiente. Las actividades recreacionales, desde juegos de cartas hasta ver televisión

pueden ser de ayuda, tanto para adultos (voluntarios y víctimas primarias del desastre)

como para niños y adolescentes. En parte, estos sirven como una diversión, previniendo

la “rumiación” sobre el desastre. También ayudan a restaurar el sentido de normalidad y

control sobre la vida.

Ventilación: Permitirle a los voluntarios y a los supervisores hablar sobre sus

experiencias y sentimientos en ambientes informales y formales alivia el estrés. Sin

embargo, las declaraciones repetitivas y la rumiación no alivian el estrés y pueden

promover la depresión y deben ser desalentados. Cambie la discusión hacia otros temas,

provea diversiones o utilice otros acercamientos para promover la relajación.

Ejercicio: La actividad física ayuda a disipar el estrés. Provea oportunidades para que

los voluntarios y las víctimas primarias del desastre (por ejemplo, en un albergue)

ejerciten: caminen, corran, realicen una “clase” de ejercicio en grupo, realicen un evento

atlético, bailen.

Ejercicios de Relajación: Varios tipos de ejercicios de relajación pueden ser adaptados

fácilmente para uso en ambientes de desastre para ayudar a los clientes a reducir la

ansiedad y el estrés. Estos incluyen ejercicios de respiración, ejercicios de visualización,

ejercicios de relajación de músculos y la combinación de éstos.

56

Ejercicios de Respiración: Se le enseña al cliente a respirar de una manera

controlada, mientras se fijan atentamente en su propia respiración.

Ejercicios de Visualización: Se le pide al cliente que provea un relato de un lugar o

situación que él o ella encuentra muy relajante (por ejemplo, caminar por el bosque) y

luego se le pide que visualice esta escena de una manera muy detallada. La escena en

particular a ser visualizada deberá discutirse con la persona intencionada a usar el

ejercicio.

Ejercicio de Relajación de Músculos: Se le pide al cliente que practique primero

contrayendo, luego relajando diferentes grupos de músculos hasta que toda la

musculatura está relajada, mientras se concentra en los sentimientos de relajación en

los músculos.

Primero, el consejero guía a un individuo o a un grupo pequeño de individuos a través de

estos ejercicios. Si las víctimas tienen grabadoras disponibles, será útil grabar un

ejercicio de relajación para que cada cliente pueda escucharlo y adentrarse en él por su

cuenta. También puede enseñársele a los individuos a usar los procedimientos por su

cuenta sin el uso de un cassette auxiliar.

En momentos de estrés o en base regular

En el Apéndice B (Escritos de Relajación) pueden encontrarse varias muestras de

escritos de varios tipos de ejercicios de relajación

Los procedimientos de relajación pueden ser utilizados en base a “necesidad” (es decir,

en el momento en que el trabajador en asistencia o el sobreviviente se sienten

“estresados”), ya sea por su cuenta o con la ayuda de un consejero. Muchas personas

también han encontrado que utilizar el procedimiento de relajación dos o tres veces al día

en base rutinaria, incrementa su habilidad para enfrentar el estrés durante el día.

Después de aprender un ejercicio de relajación completo, puede desarrollarse una versión

acortada. Tales versiones cortas son especialmente útiles para usarse “cuando se

necesiten”.

Para que una persona esté dispuesta a relajarse siguiendo las instrucciones de otra

persona (el consejero de desastre) requiere de algo de confianza. La enseñanza de

ejercicios de relajación deberá ser pospuesta hasta que el consejero y el cliente han

creado una relación de confianza. Esto es especialmente cierto para sobrevivientes del

desastre que han desarrollado desorden de estrés post-traumático. Otros, que están muy

ansiosos o muy deprimidos, pueden encontrar problemáticos los ejercicios de relajación.

Los ejercicios de relajación deberán ser abordados con cautela con tales clientes.

cliente comienza a agitarse, pare el ejercicio.

.Si el

57

Ejercicio de Activación

Qué es:

reacciones a incidentes específicos

Un procedimiento informal para ayudar a grupos de voluntarios con sus

Personas a las que es dirigido:

Voluntarios

Cuando Usarlo:

El ejercicio de activación es un procedimiento breve e informal para ayudar a voluntarios

a enfrentar los sentimientos y reacciones creadas a un incidente o a un evento. Puede ser

una respuesta a un incidente inesperado en el curso del trabajo en asistencia (por ejemplo,

un accidente o el descubrimiento horroroso de un cuerpo desfigurado durante operaciones

de rescate), o a un conflicto (entre dos voluntarios, entre un trabajador y un supervisor, o

entre un trabajador en asistencia y una víctima). El ejercicio de activación provee una

oportunidad para que aquellos afectados por el incidente se enfoquen en definir el

problema y en desarrollar estrategias para solución de problemas que preservarán la

productividad de la unidad de trabajo.

El ejercicio de activación puede conducirse con un grupo de individuos que estuvieron

involucrados en un único incidente o situación o con un individuo. Cuando la situación

precipitante involucra un conflicto entre dos o más personas (por ejemplo, entre los

voluntarios y las víctimas), es mejor trabajar con cada parte por separado, al menos

inicialmente. Los ejercicios de activación deberán hacerse con los vo luntarios y las

víctimas por separado y con los voluntarios y sus supervisores por separado.

En una sesión de ejercicio de activación, el individuo o grupo afectado se reúne con un

consejero en desastres. La sesión típicamente dura entre veinte y cuarent a minutos.

Etapa 1: Plantee las bases para la sesión. Déjele saber a los voluntarios que la meta es

que ellos regresen a trabajar tan pronto como sea posible. Encuentre qué pasó: Pídale a

los miembros del grupo que hablen sobre el evento que llevó a la reunión.

Etapa 2: Explore los pensamientos y sentimientos y reacciones de varios individuos

involucrados: “¿Qué pensó cuando pasó esto?” “¿Cómo se sintió sobre el evento cuando

ocurrió?” “¿Cuál fue la pero parte para usted?” “¿Cómo se siente al respecto?”

Reasegure a los miembros del grupo sobre sus sentimientos. Apoye.

Etapa 3: Explore las estrategias de enfrentamiento que están usando los miembros del

grupo: ¿Todavía tienen necesidades que no se han cumplido? ¿Qué los ayudaría ahora?

¿Qué los ayudaría en este momento? ¿Cuáles son sus planes para enfrentarse con el

evento en el futuro? ¿Qué serviría en el futuro?

58

Etapa 4: En algunos casos, un descanso o diversión breve ( una taza de café, una

caminata corta) o un ejercicio directo de relajación (por ejemplo, respiración,

visualización – vea abajo) pueden ser suficientes para permitirle a las persona a

recuperar su propio sentido de competencia y dirección.

Etapa 5: Seguimiento: Mantenga una expectativa de que la persona regresará

rápidamente a las actividades que necesitan llevar a cabo. Mientras que el regreso al

trabajo de los voluntarios después de un descanso corto es el resultado esperado de una

intervención. Pudo ser apropiado dar seguimiento dentro de un período corto de tiempo

(por ejemplo, veinte minutos).

59

En las 24 horas después del incidente

Técnicas Expresivas

Qué es:

explícitamente

Técnica que no requieren de habilidad para etiquetar estados emocionales

Personas a las que es dirigido:

preguntas o describiendo sentimientos de una forma verbal

Es difícil que los niños discutan sus problemas emocionales. Sus habilidades verbales

son relativamente subdesarrolladas y les falta la facilidad para etiquetar sus emociones.

Este caso es especialmente para niños menores de once años, pero incluso niños mayores

y adolescentes, y algunos adultos, pueden tener dificultad o inhibiciones sobre hablar

explícitamente sobre sus sentimientos. En estos ambientes, las técnicas que permiten

expresión y exploración de sentimientos en una forma no verbal (por ejemplo, juegos,

arte, danza) o en formas que, a pesar de que usan palabras, no requieren que la persona

explícitamente identifique y etiquete los estados emocionales (por ejemplo, escribir

poesía, representar un papel, jugar con títeres) son útiles. Estas técnicas pueden ser

etiquetadas colectivamente como “técnicas expresivas”.

Implícitamente a estas técnicas es la noción que el juego, la creación artística, y

actividades similares son sistemas de comunicación y de interacción interpersonal.

través del juego y de actividades similares, el niño revela información significativa sobre

sus problemas emocionales, procesos de pensamiento interno y estados, deseos y

ansiedades.

Niños; adultos que tienen problema respondiendo aA

Como con las técnicas verbales convenc ionales, los objetivos de las técnicas expresivas

incluyen la ventilación de sentimientos, la creación de una nueva narrativa sobre eventos

aterrorizantes, recobrar un sentido de control y de superioridad, trabajando a través de la

tristeza, encontrando y sintiendo apoyo de los compañeros, y normalizando reacciones

inesperadas y no familiares. También ayudan a establecer una relación de confianza

entre el niño y el consejero.

Las técnicas expresivas son comúnmente utilizadas con niños hasta once años, y con

niños tan pequeños como de dos a cuatro. Sin embargo, pueden ser utilizadas con

personas de cualquier edad. En lo que sigue, la palabra “niño” será utilizada para indicar

a la persona con quien es usada la técnica, con el entendimiento que el “niño” puede, de

hecho, ser un adolescente o un adulto.

Las técnicas expresivas pueden ser usadas con un niño único, pero también se adaptan

fácilmente a grupos (ya sea ad hoc o una clase de escuela). En algunos casos, los niños

experimentan un desastre pero los padres no lo experimentan directamente. Por ejemplo,

este sería el caso si hubiera una explosión u otro incidente violento en la escuela. En

60

estas circunstancias, a pesar de que los padres pueden beneficiarse de las sesiones de

ejercicio de deactivación de grupo, los niños pueden ser tratados en sus clases. Sin

embargo, si los padres de los niños fueron también víctimas primarias del desastre o si el

niño está especialmente angustiado, puede ser útil involucrar a toda la unidad familiar.

Puede entonces utilizarse una mezcla de técnicas expresivas y verbales.

Debe enfatizarse que las técnicas expresivas involucran un papel activo para el

consejero. No consiste solamente en dejar al niño jugar

distraer y ser curativo para el niño. Sin embargo, el juego monótono, repetitivo y

ritualizado por un niño aislado es un signo de trauma. No libera al niño de la angustia.

En la terapia expresiva, el consejero participa; limita (enfatiza reglas, alienta la tolerancia

a la frustración, previene agresión abierta en contra de otros); interpreta (“Me pregunto si

te sentiste como tu muñeca cuando...”).

Como con otras técnicas, el usuario de las técnicas expresivas deberá estar sensible a la

etapa de respuesta del desastre. Inmediatamente después del desastre, el juego puede

ayudar a los niños a reconocer y a ventilar sus sentimientos. Esto ayuda a reducir la

ansiedad y provee una oportunidad para proporcionar a los niños información exacta y de

escoger y separar a aquellos en angustia severa. La falta de expresión de emociones

intensas en este momento no necesariamente es un signo de una perturbación severa, pero

sí requiere de tratamiento. El niño que ha perdido a un padre en el desastre, por ejemplo,

puede estar en un estado de shock y negación por una semana o dos después del evento y

puede no ser totalmente capaz de comunicarse intensivamente sobre ello por varias

semanas después de eso. Es apropiado proveerle al niño oportunidades repetidas para

expresarse, cuando esté listo. Una intervención más extensa debe esperar hasta que el

niño sea capaz de manejarlo.

La terapia expresiva puede, inicialmente, al menos, ser “dirigida” o “no-dirigida”. En el

juego no-dirigido, la actividad libre del niño (por ejemplo, con títeres, muñecas o

materiales de arte) es observada. El consejero gentilmente interactúa con el niño,

entrando en el mundo de fantasía del niño, pero haciéndolo buscando ayudar al niño a

explorar sentimientos y pensamientos.

En el juego dirigido o pre-arreglado, se le pide al niño que actúe nuevamente alguna parte

de su experiencia. Esto puede tomar la forma de actuación con muñecas o títeres, o

puede tomar la forma de dibujo o modelar en arcilla. Una forma alterna, especialmente

con niños mayores, puede involucrar que el niño escriba poemas o historias sobre sus

experiencias. La meta es ayudar al niño a eventualmente volver a presentar la

experiencia con un final diferente o de una manera en el que el niño exhiba superioridad.

La escuela puede ser un lugar apropiado para algunas técnicas expresivas (por ejemplo,

escribir una historia, jugar un papel). Además, la maestra puede enseñar a los niños sobre

respuestas que se esperan después de un desastre, permitir la ventilación de sentimientos,

enseñar habilidades de enfrentamiento y técnicas de solución de problemas (a través de

representación de papeles, juegos, técnicas de “complete esta historia”), reasegurar.

Aparte de actividades específicas en las que se involucran en la escuela, solamente el ir

61

regularmente a la escuela tiene un efecto curativo. La escuela provee estructura y

normalidad. Tanto como los voluntarios en desastre se benefician de la expectativa de

que, después de una crisis, deben buscar ayuda pero luego regresar prontamente a su

. El juego no dirigido puede

Algunas técnicas expresivas

Técnicas de Arte

Dibujo libre, pintura libre, moldear con arcilla libre

Dibujar a “una persona” o a “su familia”

“Escarabajear”: Cada uno toma turnos haciendo un dibujo de los “escarabajos” del otro y

luego hace una historia sobre ello.

Dibujos, mapas, modelos en arcilla de la escena del desastre

Juego con Muñecas

Muñecas humanas o animales

Otros “artículos” – soldaditos de juguete, camiones, etc.

Juegos con Títeres

Libre interacción con títeres

Re-actuaciones de experiencias (en desastres u otros lados); representación de

papeles

Contar Historias

Niño cuenta la historia, el adulto la re-cuenta con un final/solución/atribución “más sano”

Haciendo libros de historias, poemas y dibujos

Representación de papeles; re-actuación de experiencias reales en el desastre

Escapes despreciantes del desastre

Escritura

“Diarios de miedo”

Poemas

Historias

Técnicas de relajación

Visualización, con una “palabra mágica” para desatar el estado relajado producido

Ejercicio; juegos activos, carreras

Relajación de músculos

Masajes de cuello y espalda

62

trabajo, también los niños se benefician de la clara expectativa que regresarán

prontamente a la escuela después de un desastre. Si es necesario quedarse en los

albergues o campos de refugiados por un tiempo extenso y los niños no pueden regresar a

su escuela regular, es importante crear una escuela ad hoc. Los maestros pueden recibir

un breve entrenamiento como consejeros en desastres con un énfasis especial en trabajo

con niños en sus escuelas, utilizando técnicas expresivas. En algunos lugares, los niños a

media adolescencia también han sido entrenados como consejeros compañeros.

63

Apéndice A: Instrumentos de Evaluación

I. Cuestionario de Auto-Evaluación (SRQ)

El

general desarrollada por la Organización Mundial de la Salud con la intención de ser

usada con adultos y adolescentes mayores (de 15 años para arriba). Si la persona que

completa el cuestionario no tiene al menos cinco años de escolaridad, las preguntas le

deberán ser leídas. Esto es permitido en cualquier caso.

Interpretación: No hay una puntuación universalmente aplicable para ser utilizada en

todas las circunstancias. En la mayoría de los casos, sin embargo, de cinco a siete

respuestas positivas en los puntos 1-20 (los síntomas “neuróticos”) indican la presencia

de angustia psicológica significativa. El artículo 21 aborda el comportamiento de beber,

un problema aparte y un signo potencial de angustia. Una única respuesta a cualquiera de

los puntos 22-24 (los “síntomas sicóticos”) indica síntomas serios o necesidad de ayuda.

Los puntos 25-29 se refieren a síntomas comunes del desorden de estrés post-traumático.

Una respuesta única a cualquier a de estos puntos requiere de seguimiento.

Traducciones: Las traducciones del

español están disponibles según solicitud, junto con más información, de la Organización

Mundial de la Salud (vea el pie de página 3). El

de otros idiomas, incluyendo Afrikáans, Bahasa Malasio, bengalí, filipino, italiano,

kisuahilí, njanja llusaka, shona, siswai y soto sur. Las referencias a estudios utilizando

estas traducciones, así como información adicional sobre el

la Guía del Usuario del Cuestionario de Auto-Informe

WHO/MNH/PSF/94.8, disponible de la División de Salud Mental, Organización

Mundial de la Salud, CH-1211, Genova 27, Suiza (

64

Cuestionario de Auto-Evaluación (SRQ) es una medida de la angustia psicológicaSRQ a árabe, francés, hindú, portugués, somalí, ySRQ ha sido traducido en un sinnúmeroSRQ pueden encontrarse en, documento de WHOhttp://www.who.org).

Cuestionario de Auto-Evaluación

Nombre: __________________________ Fecha:______________

Dirección:______________________________________________

_______________________________________________________

Instrucciones:

cuestionario. Las siguientes preguntas están relacionadas con ciertos dolores y

problemas que lo pudieron haber molestado en los últimos 30 días. Si cree que las

preguntas aplican a usted y tuvo el problema descrito en los útlimos30 días, ponga una

marca en la línea bajo

problema en los últimos 30 días, ponga una marca en la línea bajo

seguro de cómo contestar una pregunta, por favor de la mejor que pueda. Le queremos

reasegurar que las preguntas que usted provea aquí son confidenciales.

Por favor lea estas instrucciones completamente antes de llenar el, por otro lado, si la pregunta no aplica a usted y no tuvo elNO. Si no está

SI NO

___ ___

1. ¿Tiene frecuentemente dolores de cabeza?

___ ___

2. ¿Tiene poco apetito?

___ ___

3. ¿Duerme mal?

___ ___

4. ¿Se asusta fácilmente?

___ ___

5. ¿Se siente nervioso, tenso o preocupado?

___ ___

6. ¿Le tiemblan las manos?

___ ___

7. ¿Tiene mala digestión?

___ ___

8. ¿Tiene problemas pensando claramente?

___ ___

9. ¿Se siente infeliz?

___ ___

10. ¿Llora más de lo usual?

___ ___

11. ¿Encuentra difícil gozar de sus actividades diarias?

___ ___

12. ¿Encuentra difícil tomar una decisión?

___ ___

13. ¿Está sufriendo su trabajo diario?

___ ___

14. ¿Es incapaz de representar un papel útil en la vida?

___ ___

15. ¿Ha perdido el interés en las cosas?

___ ___

16. ¿Siente que es una persona sin valor?

___ ___

17. ¿Ha pasado por su mente el pensamiento de terminar con su vida?

___ ___

18. ¿Se siente cansado todo el tiempo?

___ ___

19. ¿Tiene sentimientos incómodos en el estómago?

___ ___

20. ¿Se cansa fácilmente?

___ ___

21. ¿Toma alcohol más de lo usual?

___ ___

22. ¿Siente que alguien ha estado tratando de dañarlo de alguna forma?

___ ___

con su pensamiento?

23. ¿Se ha dado cuenta de cualquier interferencia o cualquier otra cosa inusual

___ ___

oír?

24. ¿Alguna vez oye voces sin saber de donde vienen o que nadie más puede

___ ___

parece como si estuviera reviviendo sus experiencias en el desastre?

65

25. ¿Tiene sueños angustiantes sobre el desastre o hay momentos en los que

___ ___

desastre?

26. ¿Evita actividades, lugares, personas, o pensamientos que le recuerdan del

___ ___

y con sus amigos?

27. ¿Parece menos interesado de lo usual para estar en sus actividades usuales

___ ___

del desastre o cuando piensa en el desastre?

28. ¿Se siente muy perturbado cuando está en una situación que le recuerda

___ ___

66

29. ¿Tienen problema para experimentar o expresar sus sentimientos?

II. El Listado de los Síntomas Pediátricos (PSC)

El

de cuatro a dieciséis años. Hay dos versiones.

El

la habilidad de lectura del padre es menor al quinto grado, debe leérsele. Puede

ser administrado por medio de leérselo al padre incluso si su nivel de lectura es

adecuado para la tarea. El

“nunca” (puntuación 0), “algunas veces” (puntuación 1), o “frecuentemente”

(puntuación 2). La Parte I (puntos 1-35) es una medida de la angustia general. La

Parte II (puntos 36-50) contiene puntos adicionales más específicos a situaciones

de desastre. Las dos partes del

de la Parte I” es la suma de las puntuaciones de los puntos 1-35. el “Total de la

Parte II” es la suma de las puntuaciones de los puntos 36-45.

El

para niños de 9-14 años. El

cualquier niño que no pueda leer en nivel de quinto grado. Puede ser

administrado por medio de leérselo al niño incluso si su nivel de lectura es

adecuado para la tarea. El

“nunca” (puntuación 0), “algunas veces” (puntuación 1), o “frecuentemente”

(puntuación 2). La Parte I (puntos 1-35) es una medida de la angustia general. La

Parte II (puntos 36-50) contiene puntos adicionales más específicos a situaciones

de desastre. Las dos partes del

de la Parte I” es la suma de las puntuaciones de los puntos 1-35. el “Total de la

Parte II” es la suma de las puntuaciones de los puntos 36-43.

Interpretación del

Parte I: Para niños de cuatro y cinco años, una puntuación de 24 o mayor sugiere una

angustia severa moderada. Para niños de seis a dieciséis años, una puntuación de 28 o

más sugiere angustia significativa. Estas puntuaciones deben ser consideradas como

aproximadas. No hay una puntuación universalmente aplicable que pueda ser utilizada

en todas las circunstancias. En algunas situaciones, el uso de un corte un poco más bajo

puede ser justificado.

Parte II: No hay normas disponibles. Basado en el contenido de los puntos, en el

contexto de la evaluación post-desastre, una puntuación de 4 o más sugiere la necesidad

de más evaluación para el niño.

Interpretación del

Parte I: Una puntuación de 30 o más sugiere una angustia psicosocial de moderada a

severa. Estas puntuaciones deben ser consideradas como aproximadas. No hay una

67

puntuación universalmente aplicable que pueda ser utilizada en todas las circunstancias.

En algunas situaciones, el uso de un corte un poco más bajo puede ser justificado.

Parte II: No hay normas disponibles. Basado en el contenido de los puntos, una

puntuación de 2 o más en los puntos 36-38, que sugiere experiencias sicóticas, o una

puntuación de 4 o más en los puntos 40-43, que reflejan respuestas post-traumáticas,

sugieren la necesidad de más evaluación para el niño.

Traducciones:

El

suahili, khmer, y haitiano creole. Para mayor información sobre esto, vea las referencias

en el website de

adicionales sobre esta medida.

68

Listado de los Síntomas Pediátricos (PSC) es una medida de la angustia de niños,PSC-P es completado por el padre de un niño entre 4-16 años. Si se cree quePSC-P consiste de puntos que son clasificados comoPSC-P tienen puntuaciones separadas. El “TotalPSC-Y es un formato de auto-evaluación, completado por el mismo niño. EsPSC-Y deberá leerse a niños menores de 12 oPSC-Y consiste de puntos que son clasificados comoPSC-Y tienen puntuaciones separadas. El “TotalPSC-P:PSC-Y:PSC-P ha sido traducido a un sinnúmero de lenguajes incluyendo español, chino,PSC, http://healthcare.partners.org/psc, que también contiene detalles

Lista de Síntomas Pediátricos-Formato de Evaluación del Padre (PSC-P)

Nombre: __________________________ Fecha:______________

Dirección:______________________________________________

_______________________________________________________

Instrucciones

: Por favor marque bajo el encabezado que mejor describe a su hijo.

Parte I

Nunca Algunas Frecuente-

Veces mente

1. Se queja de dolores _____ _____ _____

2. Pasa más tiempo solo _____ _____ _____

3. Se cansa fácilmente, poca energía _____ _____ _____

4. Inquieto, incapaz de quedarse quieto _____ _____ _____

5. Tiene problemas con la maestra _____ _____ _____

6. Menos interesado en la escuela _____ _____ _____

7. Actúa como llevado por un motor _____ _____ _____

8. Sueña mucho despierto _____ _____ _____

9. Se distrae fácilmente _____ _____ _____

10. Tiene miedo de nuevas situaciones _____ _____ _____

11. Se siente triste, infeliz _____ _____ _____

12. Está irritable, enojado _____ _____ _____

13. Se siente desesperanzado _____ _____ _____

14. Tiene problemas concentrándose _____ _____ _____

15. Menos interesado en amigos _____ _____ _____

16. Pelea con otros niños _____ _____ _____

17. Ausente de la escuela _____ _____ _____

18. Baja las notas en el colegio _____ _____ _____

19. Se desagrada a sí mismo _____ _____ _____

20. Visita al doctor sin que el doctor _____ _____ _____

encuentre nada

21. Tiene problemas para dormir _____ _____ _____

22. Se preocupa mucho _____ _____ _____

69

23. Quiere estar con usted más que antes _____ _____ _____

24. Siente que él o ella es malo(a) _____ _____ _____

25. Toma riesgos innecesarios _____ _____ _____

26. Se golpea frecuentemente _____ _____ _____

27. Parece gozarla menos _____ _____ _____

28. Actúa más pequeño que los niños de su _____ _____ _____

edad

29. No escucha reglas _____ _____ _____

30. No muestra sentimientos _____ _____ _____

31. No entiende los sentimientos de los demás _____ _____ _____

32. Molesta a otros _____ _____ _____

33. Culpa a otros por sus problemas _____ _____ _____

34. Toma cosas que no le pertenecen _____ _____ _____

35. Se rehúsa a compartir _____ _____ _____

Parte II

Nunca Algunas Frecuente-

Veces mente

36. Se torna nervioso o asustado o perturbado _____ _____ _____

sin razón

37. Piensa mucho sobre cosas malas que han _____ _____ _____

pasado

38. Hace cosas especiales para que no pase _____ _____ _____

nada malo

39. Tiene malos sueños o pesadillas _____ _____ _____

40. Dice que los pensamientos de miedo se le _____ _____ _____

vienen a la cabeza

41. Le dan miedo ciertos animales o _____ _____ _____

situaciones o lugares

42. Hace mucho alarde _____ _____ _____

43. Moja la cama en la noche _____ _____ _____

44. Salta al oír ruidos fuertes, se asusta _____ _____ _____

fácilmente

45. Repite ciertos actos una y otra vez _____ _____ _____

70

Lista de Síntomas Pediátricos- Evaluación del Joven (PSC-Y)

Nombre: __________________________ Fecha:______________

Dirección:______________________________________________

_______________________________________________________

Instrucciones

: Por favor marque bajo el encabezado que mejor describe a su hijo.

Parte I

Nunca Algunas Frecuente-

Veces mente

1. Quejas de dolores _____ _____ _____

2. Pasa más tiempo solo _____ _____ _____

3. Se cansa fácilmente, poca energía _____ _____ _____

4. Inquieto, incapaz de quedarse quieto _____ _____ _____

5. Tiene problemas con la maestra _____ _____ _____

6. Menos interesado en la escuela _____ _____ _____

7. Actúa como llevado por un motor _____ _____ _____

8. Sueña mucho despierto _____ _____ _____

9. Se distrae fácilmente _____ _____ _____

10. Tiene miedo de nuevas situaciones _____ _____ _____

11. Se siente triste, infeliz _____ _____ _____

12. Está irritable, enojado _____ _____ _____

13. Se siente desesperanzado _____ _____ _____

14. Tiene problemas concentrándose _____ _____ _____

15. Menos interesado en amigos _____ _____ _____

16. Pelea con otros niños _____ _____ _____

17. Ausente de la escuela _____ _____ _____

18. Baja las notas en el colegio _____ _____ _____

19. Se desagrada a sí mismo _____ _____ _____

20. Visita al doctor sin que el doctor _____ _____ _____

encuentre nada

21. Tiene problemas para dormir _____ _____ _____

22. Se preocupa mucho _____ _____ _____

23. Quiere estar con el padre más que _____ _____ _____

antes

24. Siente que es malo(a) _____ _____ _____

25. Toma riesgos innecesarios _____ _____ _____

26. Se golpea frecuentemente _____ _____ _____

27. Parece gozarla menos _____ _____ _____

28. Actúa más pequeño que los niños _____ _____ _____

de su edad

71

29. No escucha reglas _____ _____ _____

30. No muestra sentimientos _____ _____ _____

31. No entiende los sentimientos de los _____ _____ _____

demás

32. Molesta a otros _____ _____ _____

33. Culpa a otros por sus problemas _____ _____ _____

34. Toma cosas que no le pertenecen _____ _____ _____

35. Se rehúsa a compartir _____ _____ _____

Parte II

Nunca Algunas veces Frecuentemente

36. Siente que alguien ha estado tratando _____ _____ _____

de dañarlo

37. ¿Ha notado interferencia o alguna cosa _____ _____ _____

inusual con su pensamiento?

38. ¿Alguna vez oye voces sin saber de _____ _____ _____

donde vienen o que nadie más puede oír?

39. ¿Tiene sueños angustia ntes sobre el _____ _____ _____

desastre o hay momentos en los que

parece como si estuviera reviviendo

sus experiencias en el desastre?

40. ¿Evita actividades, lugares, personas, o _____ _____ _____

pensamientos que le recuerdan del

desastre?

41. ¿Parece menos interesado de lo usual _____ _____ _____

para estar en sus actividades usuales y

con sus amigos?

42. ¿Se siente muy perturbado cuando _____ _____ _____

está en una situación que le recuerda

del desastre o cuando piensa en el desastre?

72

III. Cuestionario de Extenuación personal del Voluntario

El

a detectar la extenuación personal entre los voluntarios. Incluso los voluntarios que no

muestran signos de angustia aguda (por ejemplo, según indicado por una puntuación alta

en el Cuestionario de Auto-Evaluación) pueden extenuarse, con pérdida de eficiencia y

consecuencias potenciales a largo plazo.

Interpretación: No hay normas formales para esta medida. Basado en el contenido de los

puntos, una puntuación de 0-15 sugiere que el trabajador probablemente está enfrentando

el estrés adecuadamente en su trabajo. Una puntuación de 16-25 sugiere que el

trabajador está sufriendo de estrés del trabajo y que sería sabio tomar acción preventiva.

Una puntuación de 26-35 sugiere posible extenuación personal. Una puntuación arriba

de 35 indica probabilidad de estar extenuado.

73

Cuestionario de Extenuación personal del Voluntario está intencionado para ayudar

Cuestionario de Extenuación personal del Voluntario

Nombre: _____________________________ Fecha: ______________

Instrucciones: Califique cada uno de los siguientes puntos en términos de cuán ciertos

son sus síntomas en el último mes.

0 = Nunca

1 = Ocasionalmente

2 = Algo frecuentemente

3 = Frecuentemente

4 = Casi siempre

_____ 1. ¿Se cansa fácilmente? ¿Se siente fatigado mucho tiempo, incluso cuando ha

dormido lo suficiente?

_____ 2. ¿Lo molestan las personas con sus demandas e historias sobre actividades

diarias? ¿Lo irritan o lo impacientan inconveniencias menores?

_____ 3. ¿Se siente más crítico, cínico y desencantado?

_____ 4. ¿Está afectado por tristeza que no puede explicar? ¿Está llorando más de lo

usual?

_____ 5. ¿Está olvidando citas, fechas de entrega, posesiones personales? ¿Se ha vuelto

despistado?

_____ 6 ¿Está viendo con menos frecuencia a amigos y a miembros de la familia? ¿Se ha

encontrado deseando estar solo y evitando incluso a sus amigos cercanos?

_____ 7. ¿Parecen incluso las cosas rutinarias un esfuerzo?

_____ 8. ¿Está sufriendo de quejas físicas tales como dolores de estómago, dolores de

cabeza, catarros duraderos, dolores generales?

_____ 9. ¿Se siente confundido o desorientado cuando cesan las actividades del día?

_____ 10. ¿Ha perdido interés en actividades que antes le interesaban o que gozaba?

_____ 11. ¿Tiene poco entusiasmo por su trabajo? ¿Se siente negativo, inútil, o deprimido

sobre su trabajo?

_____ 12. ¿Es menos eficiente de lo que cree que debería ser?

_____ 13. ¿Está comiendo más (o menos), fumando más, utilizando más alcohol o drogas

para enfrentarse con su trabajo?

PUNTUACIÓN TOTAL (Sume la puntuación de los puntos 1-13)

74

Apéndice B: Escritos de Relajación

I. Ejercicio Guiado de Relajación

[El siguiente es un escrito para un ejercicio de relajación combinando la respiración y la

relación de músculos. Deberá ser leído al cliente en una voz calmada y despacio,

permitiendo tiempo para que el cliente tome y sostenga la respiración, saque el aire

lentamente, y primero contraiga, y luego relaje los músculos despacio, como se indica en

el escrito.]

Cierre sus ojos y póngase en una posición cómoda. Si lo necesita, puede hacer ajustes

ahora o a medida que avanzamos. Los movimientos lentos no perturbarán su relajación.

Ayude a su cuerpo a comenzar a relajarse tomando despacio unas cuantas respiraciones

profundas. Tome una respiración profunda ahora. Sostenga la respiración y cuente

silenciosamente hasta tres, cinco o diez. Tome el tiempo que le siente bien para sostener

la respiración. Luego suelte su respiración de una manera fácil y calmada. Respire otra

vez y sosténgala por unos pocos segundos... y, cuando esté listo, vuélvalo a soltar. A

medida que respira, imagínese respirando sacando la tensión en su cuerpo, a través de la

nariz y boca, respirando la tensión hacia fuera. Hágalo una vez más, aspirando

despacio... aguantando... y expirando.

Ahora les enseñaré un método fácil de relajación. *Haga un puño con ambas manos...

muy apretado... tan apretado que pueda sentir la tensión en sus antebrazos. Ahora,

suéltelo repentinamente... Note el sentimiento de relajación fluyendo hacia sus brazos...

Empuñe ambas manos otra vez... y repentinamente suéltelo. Otra vez, note el sentimiento

de relajación en sus brazos... Deje que su mente mueva este sentimiento de relajación

muscular a sus brazos... a través de sus hombros... hacia su pecho... hacia su estómago...

hacia sus caderas. Continúe enfocándose en este sentimiento de relajación, moviéndolo

hacia sus piernas superiores... a través de sus rodillas... hacia sus piernas inferiores... sus

tobillos y pies... Ahora deje que este sentimiento de relajación confortable se mueva

desde sus hombros hacia su nuca... hacia su mandíbula y frente y cuero cabelludo...

Respire profundo, y a medida que exhala, puede volverse incluso más profundamente

relajado... Puede profundizar su relajación practicando esto otra vez.

lugar marcado por el asterisco (*) y repita esta sección una segunda vez].

[Vaya de vuelta al

Sin embargo, como se siente ahora está bien. A medida que se vuelve cada vez más

relajado y confortable, cada vez que exhale, puede continuar desplazándose más

profundamente en un estado de confort... seguro y sereno... Cuando se relaja, como está

ahora, puede pensar más claramente o simplemente permitirse el gozar los sentimientos

de confort, serenidad y quietud. Como resultado de esta relajación, puede esperar

sentirse más alerta y energético más adelante. Puede gozar de mayores sentimientos de

confianza personal y control sobre lo que siente, cómo piensa, y en lo que cree. Puede

sentirse más calmado, más confortable, más cómodo y más en control de lo que es

importante para usted...

75

Cuando esté listo, puede abrir sus ojos. Puede sentirse alerta, o calmado, o tener

cualquier sentimiento que sea significativo para usted en este momento. A medida que

abre sus ojos, puede querer estirarse y flexionarse con gentileza, como si se estuviera

despertando de una siesta maravillosa.

II. Breve Ejercicio de Relajación de Músculos

[El siguiente es un ejercicio de respiración y relajación de músculos para alcanzar la

relajación rápidamente. No deberá utilizarse hasta que el cliente sea capaz de utilizar la

versión más larga (arriba) efectivamente. Como en el escrito más largo, deberá ser leído

despacio en una voz calmada, permitiéndole al cliente llevar a cabo las instrucciones.]

Tome dos o tres respiraciones profundas. Cada vez, sostenga su respiración por unos

pocos segundos, luego déjelo salir lentamente, concentrándose en el sentimiento del aire

dejando su cuerpo... Ahora apriete ambos puños, y apriete sus antebrazos y bíceps...

Mantenga la tensión por cinco o seis segundos... Ahora relaje los músculos. Cuando

relaja la tensión, hágalo repentinamente, como si estuviera apagando una luz...

Concéntrese en los sentimientos de relajación en sus brazos por 15 ó 20 segundos...

Ahora tense los músculos de su cara y tense su mandíbula... Manténgalo por cinco o seis

segundos... ahora relájese y concéntrese en la relajación por quince o veinte segundos...

Ahora arquee su espalda y presione hacia fuera su estómago mientras toma una

respiración profunda... Manténgala... y relájese... Ahora tense sus muslos y camotes y

nalgas... Manténgalo... y ahora relájese. Concéntrese en el sentimiento de relajación a

través de su cuerpo, respirando despacio y profundamente.

III. Ejercicio de Visualización Guiada (Ejemplo)

[Lo que sigue está intencionada puramente como un ejemplo, no como un escrito. Los

ejercicios de visualización se basan en identificar un lugar que el cliente en particular

encuentra relajante. Puede ser un lugar en particular para sentarse en un bosque, una

caminata por el mar, ver que se pone el sol y ver la noche que llega enfrente de su casa,

o alguna otra escena. Lo que es importante es que el cliente identifique un lugar donde

él o ella se sienten seguros y relajados. El ejemplo de abajo es caminar en una vereda a

través del bosque. Nuevamente, léaselo al cliente despacio en voz calmada.]

Póngase en una posición cómoda. Cierre sus ojos. Revises si su cuerpo se siente o no

bien apoyado y listo para ponerse más cómodo. Puede ayudar a su cuerpo a relajarse

tomando respiraciones profundas, manteniéndolas por unos momentos y luego exhalando

de una manera calmada. Respire profundo ahora. Mantenga la respiración y cuente

silenciosamente a tres, o cinco o diez. Tome el tiempo que le siente bien para mantener

la respiración. Luego exhale de una manera suave y calmada. Inhale nuevamente y

mantenga la respiración por unos segundos... y, cuando esté listo, exhale. Mientras

exhala, imagine que la tensión en su cuerpo sale con su exhalación, a través de su nariz y

boca, respirando hacia afuera la tensión mientras exhala. Hágalo una vez más, respirando

despacio... manteniéndola... y afuera.

76

Ahora puede ir a su lugar seguro. Imagínese caminando por los bosques que ama... Usted

camina despacio a través de un campo, hacia la línea de árboles... A medida que se

acerca, puede oír el viento murmurando por las hojas. Puede ver las hojas verdes en

contra del cielo azulo, y puede ver la copa de los árboles mecerse, en un patrón siempre

cambiante mientras la brisa las mueve... Llega a la orilla del bosque. A medida que entra

en el bosque, el aire se pone más fresco, la fragancia de las hojas en el suelo del bosque

lo saluda. A lo largo de la vereda, la luz es brillante en algunos lugares, moteado en

otros... El aire es fresco, y la brisa le refresca sus brazos y cara. Las hojas crujen bajo sus

pies. El olor y los sonidos y las hojas crujiendo lo hacen sentirse feliz y cómodo... A un

lado de la vereda, un parche de musgo verde se ve suave y fresco... Usted para por un

momento, y se concentra en el cantar de los pájaros, y los sonidos de los pequeños

animales correteando a través de las hojas... En la distancia, una paloma arrulla... A

medida que camina, se siente más y más relajados y cómodo... Ve un pequeño arroyo, el

agua camina despacio sin rumbo, una hoja flotando despacio arroyo abajo. A la par del

arroyo hay un parche de grama suave y usted se siente en la garama, observando la hoja

flotar arroyo abajo, oyendo el agua gorgotear sobre las pequeñas piedras. El sol ilumina

la grama, haciendo destellos como joyas. Usted escucha la brisa en las hojas, a los

pájaros cantando, el agua gorgoteando... Mientras está sentado viendo la destellante agua

y oyendo los sonidos gentiles de los pájaros y las hojas en la brisa y respirando el aire

puro y fresco, su cuerpo se vuelve más y más relajado... Ahora se para y lentamente se

estira, estirando cada músculo de su cuerpo... y lentamente, lentamente, regresa por la

vereda. Camina a lo largo de la vereda, buscando con sus ojos flores pequeñas en la

maleza, reconociendo un arbusto familiar. Pasa la ribera con musgo y pronto, se acerca

la orilla del bosque. Mientras deja el bosque, el sol brilla, calentando su piel, y se siente

seguro y descansado y relajado...

77

Apéndice C: Panfletos y Volantes

78

L

OS NIÑOS Y LOS DESASTRES

U

atemorizante. Los niños todavía no han aprendido un amplio rango de técnicas para

controlar el miedo. Incluso más que para los adultos, un desastre amenaza el sentido de

control del niño sobre su vida.

Los niños experimentan los efectos del desastre triplemente.

n desastre es atemorizante para todos. Para un niño, puede ser especialmente

?

destrucción, terror, asalto físico personal, y experimentando la ausencia o impotencia

de los padres.

Incluso niños muy pequeños son directamente afectados por experiencias de muerte,

?

otros adultos de confianza (tales como maestros) al desastre. Buscan a los adultos

para claves de cómo actuar. Si los padres y los maestros reaccionan con miedo, se

magnifica el miedo del niño. Si miran a sus mayores agobiados por un sentido de

pérdida, sienten sus propias pérdidas más fuertemente.

Los niños también son poderosamente afectados por las reacciones de los padres y de

?

tienen una menor habilidad que los adultos de juzgar qué miedos son realistas y

cuales no. Sin importar la fuente, las respuestas de los niños a un desastre deberán

tomarse seriamente. Un niño que

Los miedos de los niños también pueden surgir de sus imaginaciones. Los niñossiente miedo, sin importar la razón, tiene miedo.

L

especialmente si experimentan protección, apoyo y estabilidad de los padres y otros

adultos en los que confían. Sin embargo, como los adultos, pueden responder a un

desastre con una amplia variedad de síntomas.

a mayoría de los niños responden de forma sensible y apropiada a un desastre,

Algunas Respuestas de los Niños a los Desastres

?

o animales

Apegarse; miedos sobre la separación; miedo de los extraños; miedo de “monstruos”

?

Dificultad para dormir o rehusarse a ir a la cama

?

Juego compulsivo y repetitivo que representa parte de la experiencia de desastre

?

Regreso a comportamientos anteriores tales como mojar la cama o chuparse el dedo

?

Llorar y gritar

?

desastre

Retraimiento; no querer estar con otros niños, no querer ver objetos asociados con el

?

Agresividad; desafío; “expresión”

?

Resentimiento; sospecha; irritabilidad

?

Dolores de cabeza, dolores de estómago, dolores vagos.

?

Problemas en la escuela (o rehusarse a ir a la escuela) e inhabilidad para concentrarse

?

79

Sentimientos de vergüenza

A

a un desastre. Todos queremos que todo este “bien” para nuestros hijos, y se nos ocurren

toda clase de explicaciones para explicar su conducta: Lo llamamos “voluntario” o creer

que “él o ella lo superarán”. El niño, a cambio, puede sentirse ignorado o malentendido o

no nutrido. A corto plazo, sintiéndose inseguro, el niño puede inhibir la expresión de sus

propios sentimientos, o puede comportarse incluso más mal, para obtener la atención y

nutrición. A largo plazo, dejar que los sentimientos del niño sigan sin ser apreciados

puede traer consecuencias negativas para el desarrollo del niño.

lgunas veces es difícil para los padres y maestros reconocer las reacciones de los niños

Lo que Usted Puede Hacer para Ayudar a su Hijo

?

triste. No espere que él sea “fuerte”. También hable sobre sus propios sentimientos.

Aliente a su hijo a hacer dibujos sobre el desastre o escriba historias o poemas sobre

el desastre. Esto ayudará a su hijo a entender cómo él o ella ven lo que pasó.

Hablar con su hijo sobre sus sentimientos, sin juzgar. Permita que el niño llore o esté

?

pasará). Utilice lenguaje que su hijo pueda entender. El esconderle a un niño

información no placentera usualmente lleva a mayores dificultades en el futuro.

Corrija cualquier malentendido que su hijo pueda tener (tal como que el desastre fue,

de alguna manera, su culpa).

Provea a su hijo de información de hechos sobre lo que pasó y lo que está pasando ( o

?

Pase tiempo extra con su hijo, especialmente a la hora de ir a dormir. Muchos niños

se calman con masajes suaves en la espalda y nuca.

Reasegure a su hijo que está a salvo. Abrácelo y tóquelo y sea afectivo con su hijo.

?

dedo, inicialmente trate de aceptarlo. Estos son signos de que el niño necesita

consuelo y ser reasegurado. No avergüence al niño (por ejemplo, llamándolo

“bebé”). Reasuma sus expectativas normales gradualmente.

Si su hijo regresa a comportamientos de bebé, tales como mojar la cama o chuparse el

?

separados de sus padres. Evite “proteger” a su hijo enviándolo lejos de la escena del

desastre si esto lo separará de sus seres queridos.

Los niños son especialmente vulnerables a sentimientos de abandono cuando están

?

reglas usuales, pero mantenga la estructura y las responsabilidades familiares.

Regrese al niño a la escuela tan pronto sea posible después del desastre y espere una

asistencia regular.

80

Los niños se benefician de la rutina y la estructura. Inicialmente, querrá relajar las

E

NFRENTANDO EL DESASTRE

--------------------------------------------------------

Los desastres afectan a las personas de varias maneras. Los efectos físicos – pérdida de

seres queridos, dolor o discapacidades físicas, daño a o destrucción de hogares y

propiedad y pertenencias queridas – son usualmente obvias. Los efectos emocionales a

corto plazo, tales como el miedo, la ansiedad aguda, los sentimientos de entumecimiento

emocional, o tristeza, son muy comunes.

Algunas Respuestas Iniciales al Desastre

?

Miedo

?

Dificultad para relajarse

?

Dificultad para tomar decisiones

?

Irritabilidad; sobresaltarse fácilmente

?

Sentimientos de culpa

?

lo que he pasado”

Sentir que “nadie puede entender por

?

Necesidad de apegarse a otros

?

Confusión

?

Dificultad para creer lo que pasó

?

Buscar información

?

Buscar ayuda para usted y su familia

?

Ayuda a otras víctimas del desastre

?

Para la mayoría de las víctimas de desastres, estas respuestas se disipan con el tiempo,

pero pueden haber efectos emocionales a largo plazo que no se disipan. Los efectos

emocionales de un desastre pueden mostrarse inmediatamente o pueden aparecer meses

después. Pueden ser obviamente relacionados con el desastre o su origen puede no ser

reconocido.

Enojo repentino

Respuestas Tardías al Desastre

?

Tristeza, depresión, desesperanza, impotencia; llorar “sin razón aparente”

?

Ansiedad, nerviosismo, asustarse fácilmente, preocupación

?

Sentirse desorientado o confundido

?

Sentirse impotente y vulnerable

?

Sospechoso, constante miedo a ser herido

?

Perturbaciones en el sueño: insomnio, malos sueños, pesadillas

?

Irritabilidad, cambios de humor, enojo

?

escalofríos, temblores, pérdida del deseo sexual

Dolores de cabeza, problemas digestivos, dolores musculares difusos, sudores y

?

acompañados de ansiedad

Recuerdos recurrentes: sentimientos de “revivir” la experiencia, frecuentemente

?

recuerdan a la víctima del desastre; evitar discutir sobre ello.

Evitar pensamientos sobre el desastre; evitar lugares, dibujos, sonidos que le

?

Uso excesivo de alcohol o drogas

?

81

Dificultad para concentrarse, recordar; pensamiento lento

?

Dificultad para tomar decisiones y planificar

?

estuviera pasando

Sentimientos de estar desprendido del cuerpo o de sus experiencias, como si no le

?

Sentimientos de ineficiencia, vergüenza, desesperanza, culpa

?

Comportamientos auto-destructivos e impulsivos

?

Ideas o atentados suicidas

Lo Que Puede Hacer

o

desastre son casi universales. No es “anormal” o “loco” tener sentimientos

fuertes y reacciones no anticipadas.

Reconocer sus propios sentimientos. Los sentimientos fuertes después de un

o

paciencia.

Sea tolerante de las reacciones de las otras personas-su irritabilidad y poca

o

a darse cuenta que otras víctimas comparten sus sentimientos. No está solo.

Háblele a otros sobre sus sentimientos. Hablar ayuda a aliviar el estrés y lo ayuda

o

tiempo libre para hacer algo que goce. Haga actividad física tanto como sea

posible, como correr o caminar.

Cuide de sí mismo: Descanse lo suficiente. Coma apropiadamente. Tome

o

Aprenda ejercicios de relajación y úselos regularmente.

o

ofrecida y posibles recursos, pero no corra rumores: Revise la información sobre

lo que tiene dudas.

Busque y comparta información exacta sobre la asistencia que está siendo

o

Involúcrese en tomar decisiones que le afecten. Trate de resolver sus propios

problemas.

No se permita volverse inactiva o completamente dependiente de otros.

o

normal tan pronto como sea posible.

Regrese al trabajo y asuma nuevamente su papel y funcionamiento familiar

o

desastre. Acepte ayuda de otros, y ofrezca ayuda de otros.

82

No se permita aislarse de otros. Participe en respuestas de la comunidad al

E

NFRENTANDO EL DESASTRE

Una Guía para Voluntarios

Como un voluntario en asistencia, ya sea que esté involucrado en esfuerzos inmediatos de

rescate después de un desastre o que esté involucrado en trabajos de asistencia a largo

plazo, lleve a cabo su trabajo bajo condiciones difíciles. Puede usted mismo ser una

víctima directa del desastre, y tiene que lidiar con sus propias pérdidas y su propia

tristeza. Puede estar expuesto a experiencias espantosas y ciertamente está expuesta a

emociones poderosas y relatos horripilantes de otras víctimas. Sus tareas pueden ser

físicamente difíciles, cansadas o peligrosas, y su trabajo puede dejar poco tiempo para

poder dormir o tener un descanso adecuado. Puede sentirse frustrado por la burocracia o

por el sentimiento de que, no importa que tanto haga, no es suficiente. Y está expuesto al

enojo y a la aparente falta de gratitud de algunas víctimas.

Es extremadamente común que los voluntarios en desastres experimentan un rango de

emociones y reacciones poderosas. Por ejemplo, puede tener sentimientos inesperados de

enojo, rabia, desesperanza, impotencia, culpa, terror o de deseo por un lugar seguro.

Estos sentimientos pueden angustiarlo o pueden hacerlo sentir como que hay “algo mal”

con usted. Su sentido del humor puede estar estirado más allá de sus límites y su

tolerancia de las fallas de otros se vuelve limitada. Su fe religiosa puede estar en duda.

El enojo de otros voluntarios o víctimas puede parecer como un ataque personal en lugar

de una respuesta al cansancio.

Después de un período de tiempo en el trabajo, muchos voluntarios experimentan la

“extenuación personal”. Puede sentirse excesivamente cansado (incluso si ha dormido lo

suficiente), tener problemas para concentrarse o tener una variedad de síntomas físicos

tales como dolores de cabeza, perturbaciones gastrointestina les, y dificultades para

dormir. Esto puede llevar a descuidar la propia seguridad y necesidades físicas o a

cinismo, desconfianza de compañeros voluntarios o supervisores, e ineficiencia. Puede

verse fumando demasiado, tomando demasiado café o tomando demasiado.

Los voluntarios enfrentan estrés adicional cuando completan sus tareas y regresan a casa,

a su vida “regular”. Su experiencia ha sido muy diferente a su rutina normal, mientras

que la rutina de su familia ha tenido pocos cambios. Los miembros de la familia pueden

hacerle demandas de atención o de ayuda, mientras usted todavía necesita tiempo para

recuperar su balance. Puede esperar una bienvenida ambivalente, mientras pueden estar

sintiendo algún enojo por que usted se fue. Usted puede sentir que no pueden entender

por lo que ha pasado o que sus experiencias mientras usted no estaba son superficiales o

insignificantes. Las crisis de la vida ordinaria pueden parecerle triviales, aunque son

importantes para su familia. Puede ver o escuchar cosas en la casa que le recordarán de

sus experiencias en el trabajo en asistencia, lo que puede desatar reacciones emocionales

intensas e inesperadas. Y por momentos, puede encontrarse deseando la emoción y

camaradería de la operación de asistencia. Todos estos estreses pueden producir

conflictos matrimoniales y entre padres e hijos.

83

Lo Que Puede Hacer

En el Lugar del Desastre

?

sentimientos y reacciones fuertes a las experiencias que está teniendo.

Reconozca, entienda y aprecie sus propios sentimientos. No es “anormal” o “loco” tener

?

de humor. Los desastres son un momento de estrés para todos.

Sea tolerante de las reacciones de otros voluntarios y víctimas – su irritabilidad y cambios

?

ayuda a darse cuenta de que otros comparten sus sentimientos. También ayuda a otros a

reconocer la misma cosa. Usted no está solo.

Hable con otros voluntarios sobre sus sentimientos. Hablar ayuda a aliviar el estrés y lo

?

trabajo de asistencia. Es necesario para permitirle continuar hacer su trabajo. Duerma

tanto como pueda. Tome descansos. Coma apropiadamente. Evite tomar grandes

cantidades de cafeína o alcohol. Tómese tiempo libre para hacer cosas que le gusten.

Haga tanta actividad física como pueda, tal como correr o caminar o hacer deportes.

Lleve un diario. Aprenda ejercicios de relajación y utilícelos con regularidad.

Cuídese. El cuidar de sí mismo no es una diversión de las tareas “más importantes” del

?

el trabajo o un conflicto con otro voluntario o una víctima), tome un corto descanso.

Utilice un ejercicio de relación. Hable con alguien (un consejero en desastres si hay uno

disponible). Pero no se permita meditar sobre lo que pasó. Regrese a trabajar en pocos

minutos.

Si ocurre un incidente que realmente le ha afectados (ya sea un incidente relacionado con

?

desastres en el lugar del desastre. Esto es especialmente importante antes de regresar a

casa a su vida “regular”.

Tome parte en sesiones de “ejercicios de deactivación” ofrecidas por los consejeros en

?

Cuando Regrese a Casa

?

un tiempo solo antes de comenzar un horario completo de actividades normales.

Dése unos días para hacer la transición. Ayude a su familia a entender su necesidad de

?

ellos es importante para ellos, tanto como su experiencia fue importante para usted.

Sea tolerante de lo que las personas en la casa quieren compartir. Lo que les ha pasado a

?

de su familia hacia usted no son sean las esperadas o que usted piensa que “merece”.

Este consciente de que usted puede tener reacciones inesperadas a sonidos, visiones o

personas que le recuerden de su experiencia en el lugar del desastre. Prepare a otros para

esto y sea realista consigo mismo.

Anticipe cambios de humor y reacciones emocionales fuertes. Espera que las respuestas

84

Apéndice D

Otros Recursos

I

NTERNET

David Baldwin’s Trauma Pages, http://www.trauma-pages.com

National Center for PTSD, http://www.dartmouth.ed/dms/ptsd

Disaster Mental Health Institute, http://www.ncptsd.org

International Society for Traumatic Stress Studies (ISTSS). http://www.istss.org

National Hazard Center, http://www.colorado.edu/hazards/

PILOTS database, http://ncptsd.org/research/pilots/index.html

O

RGANIZATÍONES

International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies

Crets, PO Box 372, 1211 Geneva 19, Switzerland. Tel: (41)(22) 730-4222. Internet:

http://www.ifrc.org.

, 17, Chemin des

UNICEF

, 3 UN Plaza, New York, NY 10017, USA. Internet http://www.unicef.org

World Health Organization

CH-1211 Geneva 27, Switzerland. Internet http://www.who.org

the Division of Mental Health, World Health Organization,
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